El Surne Bilbao Basket concluye la fase de preparación con un saldo de cuatro triunfos y dos tropiezos, pero, por encima de los números, con una hoja de ruta nítida de cara al arranque liguero. El conjunto vizcaíno mostró fases de baloncesto coral y brillante a lo largo de las últimas semanas: arrancó solvente ante Cantabria (103-81), se adjudicó el Trofeo Coliseum venciendo a San Pablo Burgos (72-79) y Leyma Coruña (96-90), y tocó su techo competitivo en Mendizorrotza alzando la Euskal Kopa frente a Baskonia (85-99).
En tierras alavesas, los de Jaume Ponsarnau exhibieron las mejores virtudes del nuevo proyecto: ritmo, solidez atrás y una sociedad interior formada por Tryggvi Hlinason y Marvin Jones (junto al rol ofensivo de Amar Sylla y la referencia de Darrun Hilliard en el perímetro) capaz de competir de tú a tú ante bloques de máxima categoría continental.
Advertencias a tiempo
Ponsarnau valoró este toque de atención con perspectiva: «Estos partidos nos sitúan exactamente donde estamos. Necesitamos ser mucho más sólidos en momentos de fricción y evitar que un mal ataque condicione nuestro balance defensivo».
Objetivo: convertir Miribilla en un fortín
La fase de pruebas queda atrás. La Liga Endesa no espera y este fin de semana llega el primer examen con fuego real: la visita del Manresa a Miribilla. El técnico no esquivó la exigencia del estreno y apeló al gen de trabajo para enchufar a la marea negra desde el salto inicial: «Nos toca apretar, ‘lan ta lan’, porque el sábado jugamos en casa, ‘etxean’, y queremos ofrecer desde el primer día la versión más reconocible y combativa de este grupo».