Desde el 15 de octubre, los perros de más de ocho kilos ya pueden viajar en las líneas 1 y 2 de Metro Bilbao con determinadas condiciones. EgunON Magazine ha acompañado a Ámbar, una perra de 15 kilos, y a su tutor, David Fernández, en una de sus primeras experiencias en el suburbano tras la eliminación del veto a los perros grandes.
Una reivindicación que ha durado más de dos años
David Fernández ha explicado que la campaña para permitir el acceso de perros de más de ocho kilos comenzó en junio de 2024. La iniciativa ha pasado por una recogida de firmas en Change.org y posteriormente por contactos con Metro Bilbao, el Ayuntamiento de Bilbao, las Juntas Generales y el Parlamento Vasco.
El objetivo era conseguir que los usuarios con perros grandes pudieran desplazarse en transporte público sin depender siempre del coche.
No podrán viajar en horas punta
La nueva normativa incorpora varias restricciones. Los perros de más de ocho kilos no pueden acceder entre 07:00 y 10:00, de 13:00 a 16:00 ni de 18:00 a 20:00, con el objetivo de evitar las mayores aglomeraciones.
Tampoco podrán viajar en determinados momentos de especial concentración de personas, como partidos del Athletic en San Mamés, Santo Tomás o Aste Nagusia. Además, se mantiene la prohibición para los perros considerados de raza peligrosa.
“Es un acuerdo satisfactorio para ambas partes”
Fernández ha considerado razonables las condiciones finalmente acordadas, aunque inicialmente los impulsores de la campaña buscaban menos restricciones.
“Hemos llegado a un acuerdo satisfactorio para ambas partes”, ha señalado, al tiempo que ha comparado la regulación con la existente en otros sistemas de transporte de Madrid, Barcelona y distintas ciudades europeas.
Correa corta, bozal y algunas zonas vetadas
Los perros deben viajar con correa de un máximo de 50 centímetros y bozal. Tampoco pueden ocupar el primer ni el último vagón, espacios que permiten a quienes tengan miedo o no quieran compartir espacio con animales evitar su presencia.
En los ascensores se apela también a la convivencia. Fernández ha explicado que, si otra persona no quiere compartir el espacio con el perro, lo razonable es respetarlo y esperar.
“No debemos imponer a nadie la presencia de un perro”, ha resumido.
¿Y si el perro pesa 80 kilos?
La normativa se aplica también a animales de gran tamaño. En esos casos, el tutor debe mantenerlos con correa corta, bozal y buscar una zona donde molesten lo menos posible al resto de viajeros.
Fernández ha insistido en que los horarios restringidos precisamente buscan que estos desplazamientos se produzcan cuando los vagones tienen menos ocupación.
Menos dependencia del coche
Para quienes conviven con perros grandes, la principal ventaja es poder utilizar las líneas 1 y 2 para desplazarse desde Bilbao hacia destinos como Portugalete, Santurtzi o Areeta sin verse obligados a utilizar un vehículo privado.
Fernández ha defendido que facilitar estos trayectos también encaja con el objetivo de fomentar el transporte público.
Ámbar todavía tiene que acostumbrarse
Ámbar ya tenía experiencia viajando en tranvía y en la línea 3, pero el metro le resulta más ruidoso y concurrido. Además, el bozal sigue siendo su principal problema.
Su tutor ha explicado que deberán acostumbrarla poco a poco. En este segundo día de viaje todavía se muestra nerviosa, pero la intención es que termine asociando el bozal y el Metro Bilbao con una rutina normal de desplazamiento.
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