Un domingo más, compartimos micrófono con personas que trabajan cada día por una Bizkaia más cohesionada, solidaria y humana. En esta ocasión, lo hacemos junto a Cáritas Bizkaia y DYA, dos entidades que colaboran desde hace años para ofrecer formación, acompañamiento y oportunidades reales de integración a personas en situación de vulnerabilidad.
Hablamos con Joseba Gaya, responsable del área de Promoción Social y Personal de Cáritas Bizkaia, y con Raquel Abendibar, formadora de primeros auxilios de DYA, para profundizar en una labor que va mucho más allá de la asistencia puntual: crear comunidad.
Cáritas Bizkaia: conectar personas con su barrio y su comunidad
Cáritas Bizkaia desarrolla su labor a través de cerca de 30 centros repartidos por todo el territorio histórico, en pueblos y barrios donde muchas personas viven situaciones de desconexión social.
Tal y como explica Joseba Gaya, los perfiles son muy diversos:
- Personas recién llegadas
- Personas que han atravesado procesos vitales difíciles
- Personas con problemas de salud mental
- Personas que viven solas o en situación de aislamiento
- Personas en riesgo de exclusión social
El objetivo común es claro: volver a conectar a las personas con la comunidad y favorecer su autonomía, ya sea a corto, medio o largo plazo, según cada situación.
“No hablamos solo de intervención asistencial. Abrimos puertas, generamos posibilidades y acompañamos procesos.”
Espacios de promoción social: aprender, compartir y participar
Desde Cáritas Bizkaia se impulsan espacios de promoción social adaptados a las necesidades reales de las personas. No se trata de programas cerrados, sino de propuestas que nacen de lo que cada persona expresa necesitar:
- Aprendizaje de idiomas
- Formación para el empleo
- Talleres de habilidades prácticas
- Espacios de expresión (teatro, manualidades, actividades grupales)
- Acompañamiento para conocer derechos y recursos
Estos espacios permiten algo esencial: relacionarse con otras personas en un entorno seguro y comunitario, incluso cuando no existe contacto previo con el barrio.
Uno de los pilares fundamentales de esta labor es el voluntariado, que no solo dinamiza las actividades, sino que actúa como puente directo con la comunidad.
“El voluntariado no solo enseña. Saluda en la calle, recomienda la carnicería del barrio, genera vínculos reales.”
Esta conexión cotidiana es la que permite que muchas personas empiecen a sentirse parte del lugar donde viven.
La colaboración con DYA: formación que empodera
En este contexto, la colaboración con DYA encaja de forma natural. Desde hace años, DYA imparte formaciones en primeros auxilios y nociones sanitarias básicas en distintos centros de Cáritas Bizkaia.
Esta formación tiene un doble impacto:
Práctico y personal: aprender a actuar ante una emergencia, un atragantamiento o una parada cardiorrespiratoria.
Social y cultural: comprender mejor cómo funciona el sistema sanitario y la sociedad en la que viven.
Además, las formaciones suelen reunir a personas usuarias y voluntariado, rompiendo roles y jerarquías:
“En una emergencia somos todos iguales. Eso genera conexiones muy potentes.”
Raquel Abendibar es formadora de DYA y docente, y participa activamente en esta colaboración con Cáritas Bizkaia. Su experiencia destaca por la enorme diversidad de los grupos con los que trabaja.
Desde personas con barreras idiomáticas hasta dificultades de lectoescritura, pasando por madres jóvenes con bebés, los retos son constantes.
Formación adaptada a todas las realidades
Para que el aprendizaje sea efectivo, Raquel apuesta por:
- Lenguaje sencillo y claro
- Formación muy visual
- Mucha práctica (memoria muscular)
- Adaptación continua al grupo
“A veces no pueden leer un PowerPoint, pero sí pueden aprender perfectamente una maniobra con la práctica.”
Primeros auxilios pediátricos y madres jóvenes
Una de las experiencias más significativas ha sido la formación a madres jóvenes con bebés, muchas de ellas recién llegadas, que aprovechan estos cursos mientras sus hijos están atendidos en espacios habilitados por Cáritas.
Los primeros auxilios pediátricos, la maniobra de Heimlich o el uso del desfibrilador en niños son algunas de las cuestiones que más interés generan.
“Me decían que les daba mucha tranquilidad saber cómo actuar si su hijo se atraganta.”
Más allá del aprendizaje técnico, estas formaciones generan algo fundamental: redes de apoyo. Personas que no se conocían empiezan a compartir experiencias, a apoyarse y a sentirse parte de algo común.
En una sociedad cada vez más individualizada, este tipo de iniciativas suponen un reto diario, pero también una oportunidad real de transformación social.
Joseba Gaya lleva 25 años en Cáritas, y pese a las dificultades, sigue definiendo su trabajo como profundamente gratificante.
“Con cosas no muy complicadas puedes facilitar la vida a muchas personas.”
Pequeños gestos, espacios de encuentro y formación práctica pueden marcar una diferencia enorme.
Cáritas Bizkaia cuenta con centros repartidos por todo el territorio, habitualmente cerca de parroquias.
La sede central se encuentra en Ribera 8 (Bilbao), donde también se ofrece información y orientación.
La colaboración entre Cáritas Bizkaia y DYA demuestra que formar, acompañar y conectar no solo mejora la vida de quienes reciben apoyo, sino que fortalece a toda la comunidad.
Porque cuando alguien se siente parte del lugar donde vive, la inclusión deja de ser un concepto y se convierte en una realidad.
