El mes de agosto avanza, pero el verano continúa y, con él, la vida al aire libre, las barbacoas en familia o con amigos y la manipulación de elementos pirotécnicos en las fiestas patronales. Con este incremento de la actividad estival, se multiplican los pequeños accidentes domésticos, situando a las quemaduras leves como una de las consultas más frecuentes en las farmacias.
Para abordar cómo actuar correctamente frente a estos percances y desterrar falsos mitos arraigados, en la sección Farmacia de Guardia de EgunOn Bizkaia hemos contado con el asesoramiento de María José Díaz, directora del Centro de Información del Medicamento del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Bizkaia (COFB).
Primeros pasos: enfriar la zona de forma correcta
Ante un accidente de este tipo, la premisa principal debe ser la rapidez y la prudencia. Lo primero que hay que hacer es alejarse del peligro o la fuente de calor que ha generado la quemadura, ya sea una llama, un objeto incandescente o un producto pirotécnico, evitando ponernos en riesgo.
A la hora de aplicar los primeros auxilios en la piel dañada, los expertos marcan una pauta muy clara:
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Enfriar con agua corriente y fresca: Se debe aplicar agua tibia o fresca sobre la zona afectada de forma continuada.
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Nunca usar hielo ni agua extremadamente fría: Aplicar hielo directo o agua helada puede agravar notablemente la lesión y el tejido cutáneo.
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Retirar objetos que compriman: Es fundamental quitar anillos, pulseras o prendas ajustadas de la zona afectada antes de que comience a inflamarse.
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No tirar de las prendas adheridas: Si parte de la tela o tejido se ha quedado pegado a la piel, nunca hay que arrancarlo.
Una vez enfriada la zona, se debe cubrir con una gasa estéril o un paño completamente limpio antes de acudir a la consulta profesional para valorar el tratamiento.
Signos de alarma para acudir de urgencia al médico
Aunque muchas de estas quemaduras se pueden gestionar desde la oficina de farmacia, existen determinados factores que obligan a derivar al paciente de inmediato a un centro de salud o servicio sanitario de urgencias:
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Colectivos de riesgo: En el caso de los niños y las personas mayores, cualquier quemadura debe hacer saltar las alarmas, al tratarse de los grupos de edad más vulnerables.
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Extensión y profundidad: Si la superficie afectada es mayor que la palma de la mano de la persona lesionada, si existen ampollas de gran tamaño o se aprecia una lesión profunda, se considera un signo de alarma grave.
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Zonas sensibles o de movilidad: Requieren especial cuidado y evaluación médica las quemaduras localizadas en la cara, las palmas de las manos, los pies, los genitales o las articulaciones grandes que puedan comprometer la movilidad posterior.
El peligro de romper las ampollas
Uno de los errores más extendidos en la cultura popular es la tentación de pinchar o reventar las ampollas que sobresalen en la piel tras una quemadura.
Desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Bizkaia advierten de que romper una ampolla suma riesgos directos de sufrir una sobreinfección. La ampolla actúa como una barrera protectora natural de la piel. Si la ampolla debe abrirse por algún motivo, debe ser un profesional sanitario quien lo realice en condiciones estériles y controladas, aplicando posteriormente los mecanismos necesarios para mantener la herida protegida.
Por otro lado, respecto al alivio del dolor, se puede recurrir a los analgésicos o antiinflamatorios orales habituales (como paracetamol o ibuprofeno), siempre y cuando el paciente los tome con frecuencia y no exista ninguna contraindicación médica.
Regeneración de la piel y protección solar obligatoria
En la fase posterior de cicatrización y regeneración cutánea, la piel puede presentar rigidez, tirantez y molestias. Para favorecer la recuperación del tejido y mantener la elasticidad de la piel, se recomienda realizar una buena cura húmeda e hidratación constante mediante los productos específicos pautados en la farmacia.
Asimismo, los especialistas recuerdan la importancia vital de la protección solar extrema en la zona afectada. Al tratarse de una piel nueva, regenerada y sensible, la exposición al sol sin barrera protectora puede generar desde marcas o hiperpigmentación estética hasta una sobrequemadura por la acción directa de los rayos solares. En estos casos, la zona debe mantenerse bien cubierta con ropa o protegida con fotoprotectores de espectro total y alto factor.
Ante cualquier duda tras un percance en la cocina, en la barbacoa o en las fiestas, el primer consejo profesional y cercano se encuentra siempre a pie de calle, en la farmacia de barrio.
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