El interés por la agricultura ecológica y el cuidado de huertos sostenibles no ha parado de crecer en los últimos años. Sin embargo, a la hora de enfrentar las plagas en nuestros cultivos surgen múltiples dudas. En la sección Campo Abierto del programa EgunOn Bizkaia, contamos con el asesoramiento de Jon Collino, experto del centro de agricultura ecológica Areitz Soroa, para analizar las mejores alternativas y poner orden en las herramientas disponibles para el control de plagas.
No todo lo ‘eco’ es inocuo para el ecosistema
Existe una creencia extendida de que cualquier producto con etiqueta ecológica se puede aplicar de forma masiva y sin control. Como advierte Jon Collino, no todo lo que lleva la etiqueta eco se puede aplicar sin control ni todas las herramientas funcionan igual. Aunque estos tratamientos no resulten nocivos para la salud humana, pueden no ser selectivos y dañar la fauna beneficiosa del suelo que nos ayuda de forma natural a combatir los insectos perjudiciales.
Un claro ejemplo se encuentra en el uso generalizado de fungicidas reglamentados como el óxido cuproso, el oxicloruro de cobre, la mistura sulfocálcica o el tradicional caldo bordelés, empleados frecuentemente para frenar el mildiu o la fitóftora en el tomate. Cuando estos productos son arrastrados por la lluvia hacia la tierra, los tratamientos con cobre pueden matar bacterias fijadoras de nitrógeno clave en el suelo, tales como el Rhizobium o bacterias de vida libre como Azotobacter y Clostridium. Por ello, es imperativo actuar con responsabilidad y no recurrir a un «blanqueo de insecticidas».
Estrategia combinada para el manejo de plagas
Para lograr un verdadero equilibrio en el huerto, la clave no reside en depender de un único método, sino en la integración inteligente de varios recursos. La combinación de biopesticidas, feromonas y organismos depredadores es la mejor opción para mantener bajo control las amenazas sintomáticas de cada estación.
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Biopesticidas específicos: Uso puntual de productos como el aceite de neem o piretrinas naturales.
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Feromonas de diseño: Captura masiva y disrupción del apareamiento para adelantarse al ciclo de la plaga.
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Control biológico: Uso de depredadores naturales y parasitoides para regular las poblaciones.
Feromonas de diseño y anticipación al ciclo biológico
Las feromonas se han consolidado como una de las alternativas más limpias y precisas. Se trata de sustancias químicas que imitan las señales naturales de los insectos para alterar su comportamiento o realizar capturas masivas de machos. Sin embargo, para que sean realmente efectivas, es indispensable adelantarse a la puesta de la hembra y conocer perfectamente el ciclo biológico del individuo.
En el caso de plagas comunes como la oruga del tomate (Heliothis armigera), cuyo ciclo abarca entre 30 y 40 días, las condiciones climáticas actuales facilitan la solapación de varias generaciones (conviviendo huevo, larva, crisálida y adulto). Mediante la instalación de polilleros con hormonas específicas con un radio de acción de 300 a 400 metros, se logra mitigar el impacto antes de que la plaga se descontrole, complementándolo con aplicaciones puntuales de aceite de neem o Bacillus thuringiensis.
El papel de la vida: depredadores y parásitos naturales
El control biológico mediante la introducción o fomento de fauna auxiliar es otro pilar esencial. Entre los aliados naturales encontramos la bacteria Bacillus thuringiensis, que actúa por ingestión liberando toxinas en las orugas, o insectos depredadores como ciertos chinches heterópteros (hemípteros) que cazan larvas como la Tuta absoluta.
Asimismo, destacan las orugas de mariquita que devoran pulgones o pequeñas avispillas parasitoides como Apanteles, la cual inyecta sus huevos dentro del pulgón o de las orugas a través de su oviscapto, acabando con la plaga desde su interior. No obstante, Jon Collino hace un llamamiento a la cautela: introducir organismos depredadores comerciales sin un conocimiento exhaustivo puede alterar las poblaciones autóctonas del ecosistema, convirtiendo una solución prometedora en un problema ecológico secundario.
III Concurso de Tomate de Muskiz
El cuidado de la huerta ecológica no solo implica combatir plagas, sino también fomentar el uso de plantas autóctonas y variedades rústicas más adaptadas. En este sentido, la localidad de Muskiz acoge este sábado en la Plaza Meatzari el tercer concurso ‘Tzusz Basterra’ de tomate de Muskiz (Tomate Eguna). Aunque se trata de un certamen local, supone una oportunidad magnífica para reivindicar el valor de variedades resistentes y locales como el Saint Michel (procedente de Iparralde), Aretxabaleta, Huevo de Toro o variedades como Evergreen. La recomendación de los expertos es clara: hay que seleccionar variedades fuertes y rústicas adaptadas al terreno, evitando depender exclusivamente de variedades delicadas.
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