El golpe de calor es una alerta médica ante la que hay que actuar: "No vale esperar a ver si se pasa"

Estos son lo síntomas de alarma y los consejos clave para proteger la salud ante las altas temperaturas

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El golpe de calor es una alerta médica ante la que hay que actuar: «No vale esperar a ver si se pasa»

Las altísimas temperaturas están dejando una sensación de incomodidad generalizada en todo el territorio, pero el verdadero peligro llega cuando el cuerpo pierde su capacidad de termorregulación. En la sección ‘Farmacia de Guardia’ de EgunOn Bizkaia, María José Díaz, directora del Centro de Información del Medicamento del Colegio de Farmacia de Bizkaia, ha advertido de que el golpe de calor es una alerta médica ante la que no cabe la vacilación: «No vale decir ‘a ver si se pasa’. Es momento de llamar al 112».

Diferencia entre agotamiento y golpe de calor

Es habitual sentirse más cansado, fatigado o mareado debido a una bajada de tensión por el calor. Sin embargo, Díaz diferencia este agotamiento por calor de una situación mucho más crítica. Los síntomas de alarma que revelan un golpe de calor inminente se manifiestan cuando aparecen la confusión, la desorientación o las actuaciones extrañas. También son señales inequívocas las dificultades en el habla, una somnolencia extrema o la pérdida de conocimiento. Asimismo, se debe prestar atención si la piel se siente muy caliente al tacto con una sensación de calor extremo, o si se presenta una intensidad de dolor y malestar generalizado severo. Ante cualquiera de estas señales, la experta insiste en que se debe acudir a una urgencia de inmediato para estabilizar al paciente.

Los grupos más vulnerables

Aunque el calor afecta a toda la población, existen determinados colectivos que deben extremar al máximo las precauciones. Las personas mayores pierden de forma técnica la capacidad de termorregulación y, además, raramente tienen sed, ya que se pierde esa intuición o necesidad de beber agua. A esto se le suma la existencia de enfermedades crónicas o el consumo de diversos medicamentos, lo que eleva su riesgo. Por su parte, los bebés y niños pequeños todavía están desarrollando la capacidad de control de su propio organismo. Deben permanecer en ambientes frescos y, al contrario de la creencia popular de abrigarles, «en estos momentos no es necesario que estén achicharrados ni bajo la manta». Finalmente, las personas con enfermedades crónicas cardiovasculares, respiratorias, alteraciones renales, obesidad o diabetes presentan una mayor fragilidad porque sus cuerpos no son capaces de regular la temperatura con normalidad.

Pautas de autoprotección

La prevención es la mejor herramienta para combatir estas jornadas de calor extremo. Desde el Colegio de Farmacia de Bizkaia recuerdan que la hidratación es fundamental, pero siempre con agua. Se debe evitar el consumo de alcohol y de bebidas muy azucaradas, ya que ambas opciones favorecen la deshidratación y alteran la termorregulación del cuerpo.

Asimismo, se aconseja evitar salir a la calle en las horas centrales del día, suspender la práctica de ejercicios intensos al aire libre y no dejar nunca a nadie —especialmente a personas vulnerables— en lugares cerrados expuestos al sol, como los coches. Por último, Díaz ha hecho un llamamiento a la solidaridad vecinal para vigilar a quienes sabemos que viven solos, ya que ante un síntoma grave podrían sufrir una desorientación y no ser capaces de pedir ayuda por sí mismos.


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