El legado negro del Lindano en Bizkaia: una herida medioambiental que sigue abierta

La sección "Campo Abierto" de EgunOn Bizkaia repasa la historia de este pesticida crónico cuyos efectos aún vigilan las instituciones vascas

Podcast Ciencia y salud

El legado negro del Lindano en Bizkaia: una herida medioambiental que sigue abierta

Archivo / Europa Press

El lindano (hexaclorociclohexano) evoca una de las épocas más oscuras en la historia medioambiental del País Vasco. Aunque hoy en día está estrictamente prohibido en Europa y la OMS lo considera una sustancia cancerígena, durante las décadas de los 70 y 80 se fabricó de manera habitual en diversas plantas de Bizkaia, como Barakaldo y Erandio. Las consecuencias de aquellos vertidos incontrolados en el suelo y los ríos siguen estando muy presentes en la actualidad.

Ion Colino, especialista del Centro de Agricultura Ecológica Areitz Soroa, ha analizado en los micrófonos de Radio Popular este problema crónico, recordando que, tras casi un cuarto de siglo desde que se iniciaron las labores de limpieza, «todavía sigue habiendo una vigilancia por parte de las instituciones porque el problema no se ha solucionado».

Un modelo industrial ineficiente con un residuo «casi radiactivo»

El verdadero drama del lindano no radicaba únicamente en el producto puro utilizado como pesticida, sino en los isómeros (alfa y beta) generados durante su producción. Colino califica aquel tejido industrial como un «modelo bastante poco eficiente», puesto que para producir una sola tonelada de lindano puro se generaban entre 8 y 10 toneladas de productos altamente tóxicos.

Al carecer de valor comercial, estos restos se mezclaban con la tierra y se depositaban en vertederos incontrolados o en lugares escondidos aposta para ocultar el problema a la ciudadanía. La peligrosidad de estos residuos es tal que el experto los equipara en comportamiento a un «residuo radiactivo», cuya degradación es extremadamente lenta y difícil de erradicar. «Había mucha gente que incluso no era consciente de que estaba cosechando verduras en terrenos contaminados con este producto», lamenta Colino, señalando cómo el tóxico pasaba de la tierra a las cosechas, y de ahí directamente a las personas.

Celdas de confinamiento bajo vigilancia activa

La concienciación institucional no llegó hasta la década de 1990, momento en el que se inició una intensa lucha social, especialmente en Barakaldo y Erandio, focos originarios de las empresas Bilbao Chemicals e Inquinasa.

Para mitigar el desastre, se construyeron celdas de aislamiento donde se confinaron miles de toneladas de tierra contaminada; infraestructuras que hoy se ubican en zonas como el monte Argalario o en las inmediaciones de la ampliación del aeropuerto de Loiu. Sin embargo, Colino advierte que «todavía no se sabe cómo van a reaccionar incluso esas celdas» a largo plazo, manteniendo la incertidumbre sobre el ecosistema.

Contaminación crónica en los ríos de Bizkaia

El problema persiste de forma subterránea y fluvial. Los grupos ecologistas denuncian año tras año la aparición de índices elevados de esta sustancia en los ríos vizcaínos. Esto se debe a que las lluvias provocan lixiviados que arrastran el lindano de las zonas no controladas hacia los acuíferos, demostrando que una parte importante de este legado tóxico sigue sin estar localizada.

La necesidad urgente de un cambio de modelo agrícola

A día de hoy, la ciencia no ofrece una solución tecnológica definitiva para depurar por completo los suelos afectados. Por ello, desde el ámbito ecologista se insiste en que la única vía para evitar futuras catástrofes pasa por una transformación radical de los métodos de producción.

Esta problemática actual proviene de la denominada «Revolución Verde» posterior a la Segunda Guerra Mundial, cuando la industria química explosionó para maximizar el rendimiento agrícola sin medir los impactos ambientales. Para Colino, «es inminente que cambiemos el modelo agrícola a modelos más suaves, de perfil más bajo, donde los productos que se utilicen sean ecológicos».

El experto concluye que la transición debe apostar por la rigurosidad, limitando el uso de químicos a momentos muy específicos y bajo dosis estrictamente controladas, extendiendo esta responsabilidad no solo a la agricultura a gran escala, sino también a la jardinería y al ámbito doméstico.


Si te gusta Campo Abierto, suscríbete en nuestros canales de podcast:

Y sigue a Radio Popular en las redes sociales:

  • Sigue todas las noticias de Bilbao y Bizkaia en nuestro Facebook
  • Conoce la radio desde dentro en nuestro Instagram
  • Los titulares y los bacalaos del Athletic al minuto en X
  • Revive los mejores bacalaos en YouTube
  • Recibe las actualizaciones de nuestra programación y nuestras noticias en nuestro canal de Telegram

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *