Entrevista a investigador del CSIC por el hallazgo de una copa romana en Soria

Investigadores encuentran una copa con la imagen del muro de Adriano que trajo un soldado de vuelta a la península

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El misterioso recuerdo militar del imperio romano que ha viajado desde Britania hasta Soria

Pintura (no realista) del muro de Adriano, imagen en la actualidad y la copa en primer plano / Radio Popular de Bilbao

Una copa romana vinculada al Muro de Adriano ha aparecido en Berlanga de Duero, en la actual provincia de Soria, y ha abierto una nueva ventana para comprender la presencia de militares de origen hispano en el ejército romano. El investigador Jesús García Sánchez, del Instituto de Arqueología de Mérida, ha explicado en Radio Popular-Herri Irratia que se trata de una pieza de la primera mitad del siglo II, localizada en la zona central de la Celtiberia histórica.

Una pieza romana encontrada en plena Celtiberia

La copa ha sido localizada en el entorno de un yacimiento arqueológico ya conocido en Berlanga de Duero. Aunque el hallazgo ha sido fortuito, el equipo investigador ha trabajado con prospecciones de superficie y geofísica para relacionar la pieza con su contexto arqueológico.

García Sánchez ha subrayado que ese contexto resulta fundamental para interpretar el hallazgo. La copa tiene un valor artístico e histórico, pero también permite acercarse a las personas que, desde el centro de la Celtiberia, han participado en la maquinaria militar del Imperio romano.

El investigador ha explicado que la pieza “tiene un valor artístico muy importante, histórico”, pero también ha destacado que el lugar donde ha aparecido “nos puede decir mucho sobre esas personas que desde el centro de la Celtiberia participaron en el ejército romano”.

Un recuerdo militar del Muro de Adriano

La conexión con Britania no se ha planteado por casualidad. La copa presenta una representación esquemática del Muro de Adriano, con torres, divisiones y menciones a varios campamentos situados junto a la frontera norte del Imperio romano, en el actual Reino Unido.

Según ha explicado Jesús García Sánchez, esa decoración permite identificar la procedencia simbólica de la pieza. “Sabemos que provendría del Muro de Adriano precisamente porque la copa tiene una representación esquemática del Muro de Adriano”, ha señalado durante la entrevista.

La interpretación como souvenir romano no es una ocurrencia reciente. El investigador ha recordado que existe un cierto consenso científico sobre este tipo de objetos, muy escasos dentro del mundo romano. Se conocen apenas cinco o seis piezas similares relacionadas con el Muro de Adriano.

Una copa reservada para una élite militar

La pieza no parece haber sido un objeto común. García Sánchez ha explicado que está realizada con una aleación de metales, con presencia de zinc y algo de plata, probablemente procedente de minas del norte del Reino Unido. Además, cuenta con decoración esmaltada de colores brillantes.

Por su tamaño reducido, el equipo investigador cree que la copa no se ha utilizado para consumir líquidos. Más bien habría sido un objeto de prestigio, personalizado y costoso, al alcance de una minoría dentro del ejército romano.

“No es una cuestión hecha de forma industrial”, ha explicado el investigador. En su opinión, se trata de una pieza “bastante particular, seguramente costosa y reservada para unos pocos”.

Campamentos, torres y esmaltes de colores

La copa conserva un friso en el que el Muro de Adriano aparece representado de forma serpenteante, acompañado por torres que evocan las estructuras originales de la frontera romana. En el interior de esas torres se aprecian decoraciones de pétalos.

Debajo, la pieza incorpora una decoración con forma de escamas de pescado, rellenadas con esmaltes de colores. Bajo el borde se mencionan diferentes campamentos de la zona oriental del Muro de Adriano, más cerca de Newcastle.

Ese detalle es especialmente relevante porque las piezas conocidas hasta ahora se vinculaban sobre todo a campamentos del sector occidental. Esta copa aporta, por tanto, una información distinta sobre el recorrido y la memoria de quienes sirvieron en esa frontera del Imperio.

Celtíberos, astures e hispanos en el ejército romano

La copa también ha permitido hablar del papel de los pueblos indígenas de la península ibérica en el ejército romano. García Sánchez ha recordado que astures, íberos, baleares y celtíberos se incorporaron muy pronto a las filas militares romanas, especialmente como unidades auxiliares de caballería e infantería.

El investigador ha explicado que existen inscripciones y evidencias epigráficas que documentan la presencia de unidades de celtíberos acuarteladas en campamentos del Muro de Adriano, como la Cohorte Prima Celtibérica.

En ese contexto, una de las hipótesis plantea que un militar de alto rango, posiblemente originario de la zona celtibérica, pudo adquirir o encargar esta pieza durante su servicio en Britania y llevarla después consigo al regresar.

“Estos militares decidiesen customizar ese producto con los campamentos o la zona en la que habían servido”, ha apuntado García Sánchez, al explicar cómo este tipo de objetos han funcionado como recuerdos personales y símbolos de prestigio.

Más de una década de servicio lejos de casa

El servicio militar en el ejército romano ha sido descrito por el investigador como una etapa larga, de más de una década. Por eso, este tipo de objetos no solo han tenido un valor material, sino también una dimensión emocional y biográfica.

La copa habría servido para recordar el paso por una frontera lejana, pero también para demostrar el vínculo con un destino militar concreto. En este caso, el Muro de Adriano ha representado una de las grandes fronteras del Imperio romano y un espacio de contacto entre soldados procedentes de lugares muy diferentes.

La pieza, por tanto, conecta Britania, Celtiberia y la movilidad militar romana a través de un objeto pequeño, decorado y excepcionalmente bien conservado.

Restauración y futuro en el Museo Numantino

La copa se encuentra depositada en el Museo Numantino de Soria, donde deberá ser restaurada. El equipo investigador espera que pueda exponerse al público en un futuro cercano.

García Sánchez ha explicado que el lugar del hallazgo determina legalmente dónde debe quedar depositada la pieza. También ha señalado que se ha realizado una reconstrucción virtual que puede permitir verla online o incluso desarrollar copias en resina.

“La pieza está depositada en el Museo Numantino de Soria, que es el lugar donde tiene que ir”, ha indicado el investigador, que ha añadido que esperan que “en un futuro cercano pueda ser expuesta y visitada”.


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