El peligroso auge del 'Pharming'

Farmacéuticos advierten sobre el consumo lúdico de fármacos fuera de prescripción y sus graves consecuencias para la salud

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El peligroso auge del ‘Pharming’

En la última edición de la sección «Farmacia de Guardia» dentro del programa EgunOn Bizkaia, se ha abordado una tendencia creciente y alarmante: el pharming. Este término, que define el uso de medicamentos con fines recreativos o lúdicos, está generando una preocupación especial entre los profesionales sanitarios por la baja percepción de riesgo que conlleva, a pesar de sus potenciales efectos devastadores. De ello nos advierte María José Díaz, directora del Centro de Información del Medicamento del Colegio de Farmacéuticos de Bizkaia.

¿Qué es el ‘Pharming’?

El pharming consiste en el consumo de fármacos fuera de su indicación terapéutica y sin la supervisión de un profesional. Según explicó María José Díaz, directora del Centro de Información del Medicamento del Colegio de Farmacéuticos de Bizkaia, quienes incurren en esta práctica buscan principalmente efectos euforizantes, alucinógenos o potenciar el efecto de otras sustancias.

La accesibilidad de ciertos productos en el entorno doméstico o el intento de adquirirlos en farmacias sin la receta obligatoria facilita que esta práctica se extienda, muchas veces bajo una falsa sensación de seguridad por tratarse de productos «de farmacia».

Medicamentos que, a priori, nadie sospecharía que tienen un uso recreativo. Es el caso de la tropicamida, un colirio utilizado habitualmente para dilatar la pupila en exámenes oftalmológicos. Díaz advierte que se está detectando su uso mezclado con opioides para aumentar el estado de delirio. Asimismo, se mantiene la vigencia de mezclas populares entre los más jóvenes, como el uso de jarabes para la tos con codeína combinados con bebidas refrescantes para crear cócteles con efectos narcóticos, una práctica que ya ha saltado a los titulares en años recientes.

Desde el Colegio de Farmacéuticos de Bizkaia subrayan que el riesgo es extremo, ya que estos productos se consumen de forma descontrolada, sin valorar la relación beneficio-riesgo que sí se tiene en cuenta en una prescripción médica. La labor de educación sanitaria en el mostrador de la farmacia es hoy más vital que nunca. El asesoramiento profesional y la vigilancia ante demandas de medicamentos sin receta son las principales barreras para frenar una práctica que banaliza sustancias químicas potentes que, mal utilizadas, pueden ser letales.

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