En la sección TOURrescusa de Radio Popular, Iker Torrescusa nos lleva a las orillas del río Barbadún para redescubrir un tesoro patrimonial que ha desafiado al tiempo: la Ferrería de El Pobal. Este enclave, con más de 500 años de historia, no es solo un edificio antiguo; es un «museo vivo» donde el hierro, el agua y el fuego vuelven a encontrarse ante los ojos del visitante.
Un viaje a la Bizkaia preindustrial
Marta Zabala, directora de la ferrería, explica que el hierro fue el sector más importante de la economía de Bizkaia mucho antes de la Revolución Industrial. Antaño, nuestros ríos estaban salpicados de ferrerías hidráulicas, incluso en lugares insospechados lejos de las minas, como Ea. Sin embargo, de las más de 200 que existieron, El Pobal es la única que ha conservado su maquinaria original, lo que motivó su adquisición y restauración por parte de la Diputación para abrirla como museo en 2004.
La experiencia del «museo vivo»
Lo que hace única a esta visita es el espectáculo sensorial. No se trata solo de ver herramientas estáticas; se trata de oler el carbón, sentir la vibración y escuchar el estruendo.
