Especial Semana Santa. La música sacra en el repertorio lírico

Margarita Lorenzo de Reizabal

Podcast Cultura

Especial Semana Santa. La música sacra en el repertorio lírico

Banner de Bystronic en Bilbao

La música sacra ha sido uno de los grandes motores de la historia de la música occidental. Durante siglos, la Iglesia —en sus distintas confesiones— fue el principal espacio de creación musical, y en ese contexto nacieron algunas de las obras más importantes del repertorio vocal.

A diferencia de otros géneros, la música sacra está directamente vinculada a un texto litúrgico o religioso, lo que condiciona tanto su forma como su lenguaje musical. Sin embargo, especialmente a partir del siglo XVIII, muchos compositores incorporaron a estas obras elementos procedentes de la ópera, dando lugar a un repertorio en el que conviven lo espiritual y lo teatral.

En este programa recorremos algunas de esas obras, centradas en la voz solista y el coro, y escritas entre el Barroco y el Romanticismo.

El Stabat Mater es una secuencia litúrgica de origen medieval, atribuida tradicionalmente al fraile franciscano Jacopone da Todi, y datada en el siglo XIII. Su texto en latín comienza con las palabras “Stabat Mater dolorosa”, que pueden traducirse como “Estaba la madre dolorosa”.

Forma parte de la tradición devocional de la Iglesia y se centra en un episodio muy concreto: la presencia de la Virgen María al pie de la cruz durante la crucifixión de Cristo. A diferencia de otros textos litúrgicos más doctrinales, el Stabat Mater tiene un carácter profundamente meditativo y emocional, ya que invita al creyente a contemplar el sufrimiento de la madre y a participar espiritualmente en ese dolor.

El texto se estructura en una serie de estrofas que desarrollan esta idea desde distintos puntos de vista. En las primeras, se describe la escena: María de pie junto a la cruz, sufriendo ante la muerte de su hijo. En las siguientes, el texto se convierte en una oración directa, en la que el fiel pide compartir ese sufrimiento como forma de acercarse a la redención. Finalmente, concluye con una petición de salvación y de acceso a la gloria eterna.

Desde el punto de vista litúrgico, el Stabat Mater se asocia especialmente a las celebraciones de la Semana Santa, y en particular a la festividad de Nuestra Señora de los Dolores. A lo largo de la historia, numerosos compositores han puesto música a este texto, desde el Renacimiento hasta la actualidad, lo que ha dado lugar a versiones muy diferentes entre sí, tanto en estilo como en dimensiones.

Dos de las más conocidas son precisamente las que vamos a escuchar hoy, separadas por más de un siglo y representativas de dos momentos muy distintos en la evolución del lenguaje musical.

El término Requiem procede de la primera palabra del texto latino “Requiem aeternam dona eis, Domine”, que significa “Concédeles el descanso eterno, Señor”. Se trata, por tanto, de la misa de difuntos dentro de la liturgia de la Iglesia católica.

A diferencia de otras celebraciones litúrgicas, el réquiem tiene una estructura específica que incluye textos propios, como el Introitus, el Kyrie, la secuencia del Dies Irae, el Offertorium, el Sanctus, el Agnus Dei y la Communio.

Uno de los elementos más característicos es precisamente el Dies Irae, un extenso poema medieval que describe el día del Juicio Final con imágenes muy vívidas: la resurrección de los muertos, la rendición de cuentas y la salvación o condena de las almas.

Desde el punto de vista musical, el réquiem ha sido uno de los géneros más importantes de la música sacra, especialmente a partir del siglo XVIII, cuando comienza a desarrollarse en formato de concierto, con grandes fuerzas corales y orquestales.

Sin embargo, no todos los compositores han tratado este texto de la misma manera. Mientras algunos, como Mozart o Verdi, siguen de cerca la estructura litúrgica tradicional, otros, como Brahms, optan por reinterpretar el concepto desde una perspectiva más libre, seleccionando textos y orientando la obra hacia una función distinta.

Dentro de la música sacra luterana, uno de los géneros más importantes es la Pasión.

La Pasión es una obra musical que narra los acontecimientos de la Pasión de Cristo, es decir, los episodios que van desde la Última Cena hasta la crucifixión y muerte, según los relatos de los Evangelios.

En el contexto de la iglesia luterana alemana del siglo XVIII, estas obras formaban parte de la liturgia de la Semana Santa, y se interpretaban principalmente el Viernes Santo. Su función no era únicamente narrativa, sino también meditativa, ya que combinaban la lectura del Evangelio con comentarios poéticos y musicales que invitaban a la reflexión del fiel.

Desde el punto de vista estructural, la Pasión se articula en varios niveles. Por un lado, el relato evangélico, que suele estar confiado a un tenor —el llamado Evangelista— que canta en estilo recitativo. Por otro, los personajes individuales, como Cristo, Pedro o Pilatos, que intervienen también en recitativos.

A esto se añaden las arias, que no forman parte directa del texto bíblico, sino que funcionan como comentarios poéticos que detienen la acción para reflexionar sobre lo sucedido. Finalmente, los corales luteranos, que eran melodías conocidas por la congregación, refuerzan el carácter comunitario de la obra.

Johann Sebastian Bach, nacido en 1685, desarrolló la mayor parte de su carrera en Leipzig, donde ejerció como cantor de la iglesia de Santo Tomás. Allí compuso varias Pasiones, aunque solo se conservan completas dos de ellas: la Pasión según San Juan, estrenada en 1724, y la Pasión según San Mateo, presentada en 1727.

Para cerrar el programa, nos encontramos con un género diferente, aunque también vinculado a la música religiosa: el oratorio.

El oratorio surge en el siglo XVII, especialmente en Italia, como una forma musical destinada a la interpretación en espacios no teatrales, pero que comparte muchos elementos con la ópera.

Al igual que ésta, el oratorio utiliza solistas, coro y orquesta, y se articula a través de arias, recitativos y números corales. Sin embargo, a diferencia de la ópera, no hay escenificación, vestuario ni acción dramática representada.

El contenido del oratorio es habitualmente religioso, y su función original estaba vinculada a la reflexión espiritual más que al entretenimiento teatral, aunque con el tiempo también se integró plenamente en el ámbito del concierto.

En el caso del Messiah de Händel, nos encontramos con una obra particular dentro del género, ya que no presenta una narración dramática continua, sino una serie de reflexiones musicales sobre la figura de Cristo, construidas a partir de textos bíblicos.

El coro adquiere aquí un papel central, no solo como elemento de participación colectiva, sino también como eje estructural de la obra.


Si te gusta La Traviata, suscríbete en nuestros canales de podcast:

Y sigue a Radio Popular en las redes sociales:

  • Sigue todas las noticias de Bilbao y Bizkaia en nuestro Facebook
  • Conoce la radio desde dentro en nuestro Instagram
  • Los titulares y los bacalaos del Athletic al minuto en X
  • Revive los mejores bacalaos en YouTube
  • Recibe las actualizaciones de nuestra programación y nuestras noticias en nuestro canal de Telegram

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *