Entrevista al sociólogo Javier Gil por su libro 'Generación inquilina'

El sociólogo del CSIC presenta esta tarde en Bilbao su libro 'Generación Inquilina'

Podcast Sociedad

Javier Gil: «Vivir de alquiler significa empobrecerte, precarizarte y no poder hacer planes»

Autor del libro 'Generación inquilina' / Instagram Javier Gil

Javier Gil ha analizado en Radio Popular – Herri Irratia una crisis de vivienda que, a su juicio, ya marca a toda una «generación inquilina» condenada a vivir con incertidumbre, sin capacidad de ahorro y cada vez más lejos de acceder a una casa en propiedad. El investigador del CSIC y autor del libro Generación Inquilina, un nuevo paradigma de vivienda para acabar con la desigualdad ha sostenido que el problema no reside en la falta de esfuerzo de la población, sino en una desconexión entre los precios de la vivienda y la economía real.

La conversación se ha emitido en el programa EgunON Magazine

Una «condena» para quien vive de alquiler

Durante la entrevista, Javier Gil ha descrito el alquiler como una situación que empobrece y precariza. En su análisis, quien vive arrendado no solo destina una parte creciente de su sueldo a pagar la vivienda, sino que además convive con la inseguridad permanente de no saber si podrá seguir en el mismo barrio, en el mismo municipio o incluso en la misma red escolar para sus hijos.

El sociólogo ha resumido esta realidad con una frase contundente: «Vivir de alquiler significa empobrecerte, precarizarte, no poder tener una vida digna, no poder hacer planes a medio y largo plazo». A ello ha añadido que la imposibilidad de comprar no se explica por una falta de trabajo o de ingresos, sino por una demanda especulativa que ha disparado los precios por encima de los salarios.

El auge del rentismo y la cultura de la «libertad financiera»

Gil también ha puesto el foco en el crecimiento de un modelo que ha definido como «capitalismo rentista». Según ha explicado, cada vez existen más discursos, infraestructuras y mensajes que normalizan la idea de vivir de las rentas como aspiración colectiva, aunque en la práctica ese modelo solo beneficia a una minoría y expulsa a una mayoría del acceso digno a la vivienda.

En este punto, ha advertido de la influencia de las redes sociales y de ciertos gurús económicos que presentan la «libertad financiera» como una meta al alcance de cualquiera. Frente a ese relato, ha recordado que no todo el mundo puede convertirse en rentista y que, detrás de unos pocos casos de enriquecimiento, hay miles de personas que tienen más opciones de sufrir un desahucio o de no llegar a fin de mes que de hacer fortuna con los alquileres.

Fondos de inversión: más dinero, más presión sobre los alquileres

Uno de los apartados más claros de la conversación ha sido la explicación sobre el funcionamiento de los fondos de inversión y su papel en el mercado inmobiliario. Javier Gil ha señalado que grandes firmas como Blackstone captan enormes cantidades de capital, amplían todavía más su capacidad con crédito y dirigen ese dinero hacia ciudades estratégicas como Madrid, Barcelona o Bilbao.

A partir de ahí, según ha explicado, esos fondos compran edificios completos o grandes carteras de vivienda con un objetivo muy concreto: obtener rentabilidades altas. Para lograrlo, necesitan que suban los alquileres y que aumente el valor de sus activos. En palabras del autor, se trata de una gestión «muy agresiva» de la vivienda, orientada exclusivamente a maximizar beneficios.

«Hay que cambiar las reglas del juego»

Javier Gil ha defendido que la situación actual no se corrige con medidas aisladas ni con «parches», sino con una regulación integral que cambie de raíz el modelo. En su opinión, el Estado ha sido decisivo también en la configuración del problema, especialmente desde las reformas impulsadas a partir de 2012, que han facilitado la entrada masiva de fondos de inversión en el mercado español.

Por eso, ha reclamado una política de vivienda que actúe en varios frentes al mismo tiempo: limitar los usos antisociales de la vivienda, frenar los pisos turísticos y los alquileres de temporada, acabar con el troceo de viviendas por habitaciones para maximizar beneficios, impulsar alquileres indefinidos y bajar por ley unos precios que, según sostiene, se han separado completamente de la economía real.

Una gran cooperativa pública de vivienda

Entre sus propuestas, el investigador ha situado en el centro la creación de una gran cooperativa pública de vivienda, respaldada por un fondo público, que actúe con la misma capacidad que hoy tienen los fondos privados, pero con un objetivo radicalmente distinto: garantizar el derecho a la vivienda y construir un parque público amplio, estable y accesible para la mayoría social.

Gil ha defendido que la vivienda pública no debe reservarse únicamente para los sectores más empobrecidos, sino convertirse en una opción normalizada y digna para toda la ciudadanía. En ese modelo, ha explicado, una persona podría vivir con orgullo en una vivienda pública, con un alquiler estable e indefinido y destinando a ese gasto solo una parte razonable de su sueldo.

Europa como referencia y Bilbao en el debate

El autor ha recordado que este modelo no parte de cero y que en Europa ya existen referencias claras. Ha citado el caso de Viena, donde la fuerte presencia de vivienda pública y una regulación más exigente han reducido el espacio para la especulación y han hecho mucho más difícil la entrada de fondos que buscan rentabilidades rápidas y elevadas.

En paralelo, también ha criticado que algunas instituciones presenten como un éxito el atractivo de ciudades como Bilbao para la inversión inmobiliaria internacional. Para Gil, ese enfoque resulta preocupante porque premia justo la lógica que ha alimentado el encarecimiento de la vivienda y la expulsión de parte de la población del mercado residencial.

Malestar social y organización de los inquilinos

En la recta final de la entrevista, Javier Gil ha vinculado la crisis de vivienda con el creciente malestar social, especialmente entre los jóvenes que trabajan y aun así no pueden emanciparse. A su juicio, esa frustración abre la puerta a discursos reaccionarios que señalan culpables equivocados mientras el problema de fondo sigue sin abordarse con valentía.

Aun así, ha subrayado que también han crecido las resistencias organizadas y los sindicatos de inquilinas e inquilinos en distintos puntos del Estado. Ha recordado, además, algunas victorias recientes frente a grandes propietarios y fondos de inversión, y ha avanzado que este miércoles presenta Generación Inquilina por la tarde en ZIRIKA, en Bilbao.


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