La vespa velutina, conocida popularmente como avispa asiática, se ha convertido en un visitante no grato pero muy asentado en nuestro territorio. Aunque los apicultores perciben una cierta estabilización en la cornisa cantábrica, Ion Colino, del centro de agricultura ecológica Areitz Soroa, advierte en el programa EgunOn Bizkaia que no se puede bajar la guardia y que la implicación de la ciudadanía es crítica para proteger la biodiversidad.
El momento crítico de la reina fundadora
El ciclo biológico del insecto marca la urgencia de actuar precisamente ahora, entre finales de febrero y principios de marzo. Es en este periodo cuando las reinas fundadoras, que hibernaron tras la puesta del año anterior, salen para comenzar a construir el nido y realizar la primera puesta. Capturarlas en estas semanas es fundamental para evitar el nacimiento de las obreras, que son las que generan el gran problema al demandar una dieta masiva de proteínas para alimentar a las larvas.
Un método de trampeo casero y selectivo
Para colaborar en esta lucha, se puede fabricar una trampa sencilla utilizando una botella de plástico de un litro cortada por la parte del embudo y colocada de forma invertida. El éxito reside en la mezcla del cebo: una combinación de cerveza negra, medio vaso de zumo de naranja o manzana y medio vaso de vino blanco. El uso del vino blanco es un detalle vital, ya que actúa como repelente para las abejas, impidiendo que entren en la trampa mientras que la avispa asiática sí se ve atraída por el brebaje.
Diferencias clave con la especie autóctona
Es fundamental que la ciudadanía aprenda a diferenciar la especie invasora de la Vespa crabro o avispon europeo, que es inocuo y mantiene el equilibrio natural. La avispa asiática es algo más pequeña y destaca por su tórax y abdomen de color negro brillante, con una franja amarillenta al final y las puntas de las patas de color amarillo. Por el contrario, el avispon de aquí es más grande y presenta un tono general marrón rojizo.
Un depredador con inteligencia adaptativa
El daño que este insecto causa va más allá de las colmenas, afectando a todo tipo de polinizadores, mariposas y moscas. Colino destaca que la velutina muestra una capacidad de aprendizaje sorprendente, siendo capaz de observar y adaptarse a las barreras físicas que los apicultores colocan en las colmenas, logrando entrar en ellas para avisar al resto del nido y exterminar colonias enteras de abejas en cuestión de días. Para profundizar en estas técnicas de control, se han organizado charlas informativas en las casas de cultura de Muskiz y Sodupe durante el mes de marzo.
