Las asociaciones vecinales y colectivos que siguen las obras de la interconexión eléctrica entre España y Francia por el Golfo de Bizkaia han denunciado nuevos vertidos de bentonita sódica en el entorno de Maruri-Jatabe y la cuenca del Butrón. Han visitado nuestros estudios y nos han asegurado que «desde el inicio de los trabajos en 2025 hemos documentado afecciones en acuíferos, arroyos y terrenos próximos a las perforaciones».
Una arcilla que actúa como sellante
Maite Martín y Alfonso Calvo han explicado que la bentonita sódica se utiliza durante las perforaciones para estabilizar el terreno. Han señalado que, aunque se trata de una arcilla natural y no presenta por sí misma toxicidad química, su comportamiento cambia al mezclarse con agua y puede formar una capa que sella el terreno.
Según los entrevistados, parte de ese material no se está retirando completamente y termina aflorando días o incluso meses después en fincas, arroyos y cauces. Han situado el principal foco actual en la perforación número 7, donde aseguran que se ha alcanzado un acuífero que lleva semanas expulsando agua de forma continuada.
“Ya ha llegado al río Butrón”

Los colectivos aseguran haber aportado vídeos, fotografías y muestras a distintas administraciones y sostienen que la bentonita ya ha alcanzado el río Butrón. También afirman que URA ha reconocido afecciones y ha impuesto sanciones económicas relacionadas con estos episodios.
Martín ha criticado que, después de tres paralizaciones anteriores, no se haya ordenado una nueva suspensión de los trabajos. A su juicio, la situación actual es especialmente preocupante porque continúan apareciendo nuevos afloramientos y el acuífero sigue afectado.
Preocupación por el ecosistema del Butrón
Uno de los principales temores expresados durante la entrevista es el efecto físico de los lodos sobre el ecosistema fluvial. Los participantes han advertido de que una capa de bentonita puede dificultar la entrada de oxígeno en los fondos y afectar a anfibios, invertebrados y microorganismos, que forman parte de la base de la cadena trófica.
También han recordado que la cuenca del Butrón cuenta con figuras de protección ambiental y han citado la presencia histórica del visón europeo, una especie cuya conservación consideran incompatible con un deterioro del hábitat.
Trazas de hidrocarburos en las analíticas
Los entrevistados han diferenciado entre la bentonita en seco y el lodo que se genera durante la perforación. Según han explicado, en ese proceso pueden incorporarse aceites procedentes de la maquinaria y han afirmado que las analíticas de URA han detectado TPH, trazas de hidrocarburos.
Esa circunstancia, sostienen, refuerza sus dudas sobre el impacto real de los vertidos y sobre la clasificación del residuo como no peligroso en determinadas comunicaciones oficiales.
El cruce bajo el río Butrón, una de las mayores preocupaciones
Los colectivos han alertado además de que todavía quedan varias perforaciones por ejecutar y que una de ellas debe atravesar por debajo del propio río Butrón. Aseguran que el proyecto reconoce la posibilidad de escapes importantes de bentonita en algunas fases, algo que aumenta su preocupación por lo que pueda ocurrir en los próximos meses.
También han advertido de posibles efectos a medio y largo plazo sobre la ría de Butrón, la ría de Plentzia y las vegas agrícolas, especialmente en zonas donde los lodos puedan terminar depositándose.
Las denuncias han llegado a Fiscalía
Maite Martín y Alfonso Calvo han explicado que continúan recopilando imágenes, vídeos y documentación para trasladarlos a las instituciones. Según han señalado, parte de ese material ya ha llegado a Fiscalía, que ha admitido las actuaciones de oficio y las ha derivado a Bizkaia.
Los colectivos insisten en que no se oponen a la interconexión eléctrica en sí, sino al método utilizado y a sus posibles consecuencias ambientales. “No es que nos estemos negando a la interconexión, sino que se respete lo que ya tenemos”, han resumido durante la entrevista.
