Entrevista sobre una nueva vacuna contra la cistitis de repetición

Policlínica Gipuzkoa anuncia una autovacuna capaz de reducir la incidencia de esta dolencia urológica

Podcast Ciencia y salud

La vacuna que puede cambiar la vida de quienes sufren cistitis una y otra vez

Mujer con molestias / Policlínica Gipuzkoa

Las infecciones de orina de repetición pueden convertirse en un problema que condiciona el trabajo, los planes y la vida cotidiana de quienes las sufren. El urólogo Alejandro González, de Policlínica Gipuzkoa, ha explicado una alternativa que busca reducir tanto las recaídas como el consumo continuado de antibióticos: una vacuna sublingual personalizada elaborada a partir de las bacterias presentes en la propia orina de la paciente.

La conversación se ha emitido en el programa EgunON Magazine.

Cuando una cistitis deja de ser algo puntual

González ha explicado que a las consultas llegan sobre todo mujeres que encadenan una infección tras otra. Una cistitis aislada puede provocar molestias durante unos días y resolverse con tratamiento, pero la situación cambia cuando los episodios se repiten varias veces al año.

«Perdemos días de trabajo, estamos irritables, dejamos de hacer planes», ha señalado el especialista. El escozor, el ardor o el picor se prolongan en algunos casos durante una o dos semanas y terminan generando también un importante desgaste en la vida diaria.

Entre los factores que pueden favorecer estas recurrencias se encuentran beber poca agua, no vaciar correctamente la vejiga, los cambios asociados a la menopausia o la actividad sexual. Todo ello puede facilitar que las bacterias vuelvan a provocar una infección antes de que el organismo se haya recuperado por completo.

Probióticos, manosa y arándanos antes de recurrir al antibiótico

El urólogo ha apuntado que una de las primeras estrategias consiste en intentar romper ese círculo mediante medidas poco agresivas. Además de una correcta hidratación y de orinar con tranquilidad, ha citado los probióticos, la manosa y los arándanos como opciones que cuentan con cierta evidencia científica y que pueden ayudar en algunos casos.

El objetivo es especialmente importante: reducir la necesidad de utilizar antibióticos de manera repetida.

Una vacuna creada con la bacteria de cada paciente

Cuando las infecciones siguen apareciendo, existe otra posibilidad. González ha explicado que la vacuna sublingual está especialmente indicada para pacientes que han sufrido más de tres infecciones en un año, sobre todo cuando están provocadas habitualmente por la misma bacteria.

La más frecuente es la E. coli. A partir de una muestra de orina de la paciente, la bacteria se procesa en el laboratorio y se prepara un tratamiento que se administra mediante un spray debajo de la lengua.

«Vamos a exponer al cuerpo de manera controlada con esa vacuna para que se vaya acostumbrando y nuestro sistema inmunitario genere defensas», ha explicado González. La intención es que, cuando esa bacteria vuelva a aumentar su presencia en la vejiga, el organismo pueda reconocerla y reaccionar antes de que aparezca una nueva infección.

Una reducción de alrededor de cuatro infecciones al año

El tratamiento se utiliza desde hace algunos años y los resultados que se están observando son prometedores. Durante la entrevista se ha apuntado una respuesta favorable en aproximadamente el 75% de las pacientes tratadas, aunque González ha advertido de que todavía hacen falta estudios con un seguimiento más prolongado.

Según ha explicado, se está registrando una reducción media cercana a cuatro infecciones anuales. «Alguien que estuviera teniendo cuatro o cinco infecciones en un año va a tener ninguna o una», ha indicado.

El especialista ha señalado además que puede existir cierta inmunidad cruzada entre bacterias parecidas. De esta forma, aunque la vacuna esté dirigida contra una bacteria concreta, el sistema inmunitario puede reconocer también elementos comunes de otras pertenecientes a la misma familia.

Recuperar la vida social y la confianza

Más allá de los síntomas físicos, González ha destacado el impacto que tienen las cistitis recurrentes sobre la autonomía y la tranquilidad de las pacientes. Algunas terminan evitando determinadas actividades, viajes, baños o planes por temor a sufrir una nueva infección.

«Les cambia la vida», ha asegurado el urólogo al referirse a las pacientes que responden favorablemente al tratamiento. Muchas han conseguido recuperar actividades que habían dejado de realizar por miedo a una nueva recaída.

Beber agua y vaciar bien la vejiga

El especialista también ha insistido en varias medidas sencillas para cuidar la salud urológica, especialmente durante y después de la menopausia. La primera es mantener una buena hidratación, ya que durante los meses de calor se produce un repunte de las infecciones relacionado, entre otros factores, con una mayor pérdida de líquidos.

También recomienda orinar con calma y vaciar correctamente la vejiga. Adoptar posturas forzadas, como hacer equilibrio sobre el inodoro sin llegar a sentarse, puede dificultar que salgan las últimas gotas de orina.

«Es mejor vaciar tranquilamente y tomarnos un tiempo para hacer este acto tan necesario», ha explicado González. Ante infecciones frecuentes, síntomas prolongados o episodios que empiezan a repetirse, el especialista recomienda consultar con Urología o Ginecología para estudiar cada caso y valorar las diferentes opciones disponibles.


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