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Entrevista a la portavoz de Ekologistak Martxan Marisa Castro sobre las centrales nucleares

Ekologistak Martxan participa en una charla que pone de relieve el peligro de los discursos pronucleares

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Marisa Castro alerta contra los residuos a miles de años vista: “¿Alargar las nucleares? No gracias”

Cartel de la charla con foto de Almaraz / Ekologistak Martxan

La experta en energía fotovoltaica y miembro de Ekologistak Martxan, Marisa Castro, ha pasado por los micrófonos de Radio Popular-Herri Irratia para hablar sobre la charla que tiene lugar este jueves, 14 de mayo, a las 18:00 horas, en la Ekoetxea del Casco Viejo de Bilbao, en la calle Pelota. El encuentro aborda el cierre programado de la central nuclear de Almaraz, los riesgos de prolongar la vida de las centrales y el impacto económico y ambiental de los residuos radiactivos.

Un debate que vuelve a la mesa energética

Castro ha señalado que, aunque parte de la sociedad podía pensar que la energía nuclear había quedado atrás, el movimiento antinuclear nunca ha dejado de vigilar este debate. Según ha explicado, durante años diferentes gobiernos han hablado del cierre de las centrales al cumplir los 40 años, pero esa medida no se ha materializado en los plazos que reclamaban las organizaciones ecologistas.

La representante de Ekologistak Martxan ha recordado que en 2019 se pactó un calendario de cierre entre el Gobierno y las eléctricas. Aunque ese acuerdo no satisfizo plenamente al movimiento antinuclear, sí ha marcado una fecha para el apagón progresivo de las centrales. Ahora, con Almaraz como primera instalación del calendario, las organizaciones alertan de un intento de alargar su vida útil.

“Vamos a seguir generando residuos que van a durar miles de años”

Uno de los puntos centrales de la entrevista ha sido la gestión de los residuos nucleares. Castro ha advertido de que el cierre de una central no elimina el problema, porque los materiales radiactivos siguen activos durante miles de años y requieren vigilancia permanente.

“Vamos a seguir generando residuos que van a durar miles de años”, ha afirmado. También ha subrayado que esos residuos tendrán que ser gestionados por generaciones que no han disfrutado de la energía producida por las centrales. Para Castro, esto plantea un problema de responsabilidad intergeneracional: “Es una cuestión muy egoísta generacionalmente”.

La experta ha insistido en que no se trata de residuos comparables a los de otras actividades. Ha explicado que la contaminación radiactiva se libera poco a poco y que no existe una solución definitiva plenamente implantada para hacerla desaparecer.

Almaraz, Garoña y el coste que acaba en manos públicas

Durante la conversación, Castro ha recordado el cierre de centrales como Zorita y Garoña, esta última especialmente presente en la memoria del movimiento antinuclear en Euskadi. Ha explicado que, aunque Garoña ya se encuentra en proceso de desmantelamiento, ese trabajo implica muchos años de vigilancia, gestión técnica y recursos económicos.

La integrante de Ekologistak Martxan ha apuntado que el desmantelamiento y la clausura de las centrales recaen finalmente sobre la empresa pública Enresa. Por eso, ha alertado de que los beneficios obtenidos durante la vida útil de las instalaciones quedan en manos de las eléctricas, mientras que una parte importante de los costes posteriores acaba trasladándose a la ciudadanía.

Cómo se almacenan los residuos nucleares

Castro ha explicado que el combustible gastado permanece inicialmente en piscinas de refrigeración, porque mantiene una temperatura elevada y necesita enfriarse de forma constante. Después, se traslada a grandes contenedores que se depositan en un Almacén Temporal Individual, conocido como ATI, situado junto a la propia central.

Según ha detallado, esos contenedores son estructuras cilíndricas de gran tamaño, preparadas para proteger el material radiactivo y evitar la liberación de radiación. Sin embargo, ha advertido de que se trata de una solución temporal. El destino definitivo debería ser un almacén geológico profundo, una infraestructura pensada para enterrar los residuos durante miles de años.

Castro ha señalado que en el Estado se ha planteado ese horizonte para el año 2073, una fecha que considera demasiado lejana. “Nadie sabe realmente qué hacer con los residuos”, ha resumido al explicar las dificultades de una gestión que continúa abierta en buena parte del mundo.

El uranio y la dependencia internacional

La entrevista también ha abordado el argumento de quienes defienden la energía nuclear como vía para reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Castro ha respondido que esa idea pasa por alto otro problema: la dependencia del uranio.

La representante ecologista ha explicado que el Estado no cuenta con recursos propios de uranio y que una parte relevante del suministro procede del exterior. Además, ha señalado que Europa mantiene una dependencia significativa de países como Rusia en este ámbito, pese a las tensiones internacionales y a los embargos aplicados en otros sectores.

Renovables frente a una tecnología obsoleta

Castro ha defendido que la energía nuclear es una tecnología antigua y peligrosa frente a unas energías renovables que, en su opinión, ofrecen una alternativa más barata y menos contaminante. Ha reconocido que toda tecnología genera residuos, pero ha recalcado que el impacto de las renovables no es comparable al de los residuos radiactivos.

También ha advertido de que prolongar la vida de las nucleares puede frenar inversiones en energías renovables. Según ha explicado, mantener la apuesta nuclear puede alterar el mercado, encarecer la transición energética y desviar recursos que deberían dirigirse a tecnologías limpias.

“No podemos seguir en el pasado peligroso”, ha señalado Castro durante la entrevista.

Una campaña estatal contra la prolongación de las centrales

El movimiento antinuclear ha puesto en marcha una campaña bajo el lema “Alargar las nucleares, no gracias”. Castro ha explicado que el objetivo es exigir el cumplimiento del calendario de cierre ya pactado y evitar que Almaraz abra la puerta a nuevas prórrogas.

En ese contexto, colectivos de distintos territorios se reúnen el 23 de mayo en Madrid en un acto festivo y reivindicativo. La movilización busca trasladar al Gobierno que no se debe modificar el calendario y que la prolongación de las centrales supone un problema ambiental, económico y social.

Charla en Bilbao con Greenpeace y Ekologistak Martxan

La jornada de este jueves en la Ekoetxea del Casco Viejo de Bilbao cuenta con la participación de Marisa Castro, de Ekologistak Martxan; Francisco del Pozo, de Greenpeace; y Eloy Sanz, autor de un informe sobre los impactos económicos y ambientales vinculados a la prolongación de la vida de las centrales nucleares.

La cita se celebra a las 18:00 horas en la calle Pelota y pretende ofrecer información sobre el cierre de Almaraz, el coste de los residuos, el desmantelamiento de las centrales y las consecuencias de mantener abierta una tecnología que, según las organizaciones convocantes, debe formar parte del pasado energético.


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