La plantilla de Metro Bilbao ha elevado el tono tras una nueva sucesión de agresiones físicas y verbales sufridas en los últimos días. El comité de empresa ha denunciado que la situación se ha vuelto “insostenible” y ha pedido a la dirección medidas concretas, con fechas y compromisos, para proteger a trabajadores directos e indirectos del suburbano.
“Hemos dicho basta”
Unai Diego es el presidente del comité de empresa. Y ha explicado que los últimos episodios han provocado un punto de inflexión. Según ha señalado, desde el 1 de mayo se han encadenado varios incidentes, entre ellos una agresión física y verbal el viernes, otra situación de dos horas en el Casco Viejo el sábado y nuevos episodios en otras estaciones.
“La plantilla ha dicho basta”, ha afirmado, antes de describir el cansancio acumulado por un colectivo que, según ha indicado, quiere acudir a su puesto “con tranquilidad”. En sus palabras, los trabajadores quieren “trabajar como los mortales, sin llevarnos piedras en la mochila”.
El comité ha subrayado que el problema no se limita a los golpes. También ha reclamado que las amenazas, insultos y agresiones verbales queden registradas y tengan reconocimiento dentro de los protocolos internos.
101 agresiones verbales en 2025
La plantilla ha puesto cifras sobre la mesa. Según los datos trasladados por el comité, en 2025 se han contabilizado 101 agresiones verbales y ocho agresiones físicas. En lo que va de 2026, se han registrado ya 35 agresiones verbales y seis agresiones físicas.
El representante sindical ha considerado que esos números reflejan una situación grave: “De cada tres días, a un compañero le han dicho algo o le han amenazado de mayor o menor medida”.
El comité ha criticado además que, a su juicio, la empresa no valore de la misma forma todas las agresiones. “Para la empresa una agresión simplemente es algo físico. Lo verbal no lo ve”, ha denunciado.
La parte psicológica, en el centro de la denuncia
Más allá de las lesiones físicas, la plantilla ha puesto el foco en las consecuencias emocionales de estos episodios. El comité ha advertido de que el miedo y la tensión se acumulan y acaban afectando a la vida personal de los trabajadores.
“La parte sentimental, la psicológica, es la que es muy difícil de aguantar”, ha señalado. También ha explicado que muchos trabajadores se llevan el problema a casa, tienen dificultades para dormir y vuelven al puesto con temor después de haber sufrido una agresión.
En ese sentido, ha resumido la situación con una frase especialmente gráfica: “Mañana tengo que volver donde ayer me pegaron”.
Petición de medidas concretas a Metro Bilbao
El comité ha recordado que el pasado 23 de abril entregó a la empresa un escrito con nueve puntos y un plazo de 20 días para recibir respuesta. Según ha explicado, la dirección ha convocado ya una reunión y el gerente se ha comprometido a implicarse directamente.
El representante de la plantilla ha asegurado que, por primera vez, perciben una mayor implicación por parte de la dirección. “El gerente se lo va a tomar como algo personal y como prioridad absoluta”, ha indicado.
Está previsto que ambas partes vuelvan a reunirse el 15 de mayo. El comité ha señalado que la empresa se ha comprometido a celebrar “las reuniones que hagan falta” para abordar el problema.
Refuerzos, sanciones y más protección
Entre las soluciones reclamadas, la plantilla ha planteado recuperar refuerzos reales de personal en determinados momentos del día. El comité ha defendido que los trabajadores se sienten más protegidos cuando no están solos ante situaciones conflictivas.
“El que mejor te va a apoyar es un compañero tuyo”, ha señalado el representante sindical. A su juicio, no se trata necesariamente de duplicar toda la plantilla, sino de reforzar los momentos y espacios donde ya se sabe que existe más riesgo.
También ha pedido que las sanciones tengan mayor efecto disuasorio. La plantilla reclama que agredir a un trabajador de Metro Bilbao “salga caro” y que las consecuencias sean visibles para evitar que estas conductas se normalicen.
Trabajar sin miedo para dar un buen servicio
El comité ha insistido en que la seguridad de la plantilla también repercute directamente en la calidad del servicio que recibe la ciudadanía. Según ha defendido, un trabajador protegido y tranquilo puede atender mejor a las personas usuarias.
“Si yo estoy trabajando tranquilo, a la ciudadanía le vamos a dar un buen servicio. Si yo estoy asustado, si a mí me apalean, pues yo me voy a esconder”, ha explicado.
La denuncia incluye también a trabajadores indirectos de Metro Bilbao, como vigilantes de seguridad y personal de limpieza, que también han sufrido situaciones de tensión o violencia en el desarrollo de su labor.
Denuncias, anonimato y acompañamiento jurídico
El comité ha reclamado además una mayor implicación de la empresa cuando los casos llegan a los juzgados. Una de las peticiones es proteger mejor la identidad de los trabajadores afectados y evitar que sus datos personales queden expuestos ante las personas denunciadas.
El representante de la plantilla ha planteado que la empresa asuma más protagonismo en estos procedimientos y que los trabajadores no tengan que cargar solos con todo el proceso. También ha pedido que los informes internos, cámaras y partes de incidencia sirvan para respaldar las denuncias sin exponer innecesariamente a quienes han sufrido las agresiones.
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