La campaña de objeción fiscal al gasto militar ha vuelto a coincidir con el inicio de la campaña de la renta y ha puesto sobre la mesa una pregunta que afecta de lleno a la ciudadanía: a qué se destinan los impuestos. En una entrevista en Radio Popular – Herri Irratia, Ignacio Sanz, portavoz de KEM-MOC, ha explicado en qué consiste esta fórmula de desobediencia civil y ha defendido que busca mostrar el desacuerdo con unas prioridades presupuestarias que, a su juicio, siguen apostando por la guerra y el rearme.
Una campaña con más de cuatro décadas de recorrido
Ignacio Sanz ha recordado que esta iniciativa lleva más de 40 años en marcha y ha nacido al calor de las movilizaciones contra la OTAN. Según ha explicado, la propuesta no consiste en dejar de pagar impuestos, sino en desviar una parte simbólica de esa aportación hacia colectivos y organizaciones que trabajan en ámbitos como la educación, la sanidad, los servicios sociales, la vivienda o el feminismo.
Desde KEM-MOC han defendido que ese gesto quiere visibilizar que existe otra forma de entender la seguridad, alejada de la lógica militar y más vinculada a la defensa de los derechos y a la reducción de las desigualdades.
El aumento del gasto militar, en el centro de la crítica
Durante la entrevista, Sanz ha advertido de que en los últimos años se ha consolidado una creciente militarización tanto en el Estado como en Europa. Ha señalado que la Unión Europea ha impulsado programas de rearme y ha subrayado que, en el caso español, el gasto militar real va mucho más allá de lo que aparece de forma visible en el Ministerio de Defensa.
En este sentido, ha sostenido que existen partidas repartidas entre distintos ministerios, como Industria, Exteriores, Interior o Investigación, que también tienen relación con el ámbito militar. A su juicio, esa dispersión dificulta que la ciudadanía pueda seguir con claridad el rastro del dinero público y entender cuánto se destina realmente al armamento.
“Preparar la paz” a través de la guerra
Otro de los ejes de la conversación ha girado en torno al discurso político e ideológico que acompaña al incremento del gasto militar. El portavoz de KEM-MOC ha alertado de que no solo está creciendo la inversión en armas, sino también una narrativa que normaliza la guerra como herramienta para resolver conflictos.
En su análisis, se está extendiendo la idea de que para garantizar la paz es necesario prepararse para la guerra. También ha vinculado esa tendencia con mensajes recientes sobre la necesidad de aumentar la seguridad, asumir escenarios bélicos o incluso preparar a la población para posibles conflictos futuros.
El miedo y la vuelta del debate sobre la mili
Sanz también ha relacionado este contexto con la recuperación de debates que parecían superados, como la vuelta al servicio militar obligatorio. Aunque ha considerado que ese escenario no resulta fácil a corto plazo en el Estado español, sí ha advertido de que el mensaje forma parte de una dinámica más amplia de militarización de las mentes.
Ha recordado además el peso que ha tenido la insumisión en la historia reciente y el rechazo social que ha acompañado durante años a la mili. En su opinión, ese precedente sigue dejando huella, aunque no ha descartado que determinadas opciones políticas vuelvan a plantear este debate en el medio o largo plazo.
Cómo se ha planteado la objeción fiscal en la práctica
Sobre el funcionamiento concreto de la campaña, Ignacio Sanz ha detallado que KEM-MOC no pide a la ciudadanía que calcule con exactitud qué parte de sus impuestos corresponde al gasto militar, sino que propone desviar una cantidad simbólica a una organización social con la que se sienta identificada.
Después, esa acción se incorpora en la declaración de la renta como forma de protesta pública. Para facilitar el proceso, el colectivo ha habilitado una web con información, videotutoriales y un sistema de cita previa. En Bizkaia, además, han anunciado una oficina de apoyo durante la campaña de la renta para ayudar a quienes quieran realizar ese trámite.
Las posibles consecuencias ante Hacienda
Preguntado por las consecuencias que puede tener esta práctica, el portavoz de KEM-MOC ha explicado que, en el peor de los casos, Hacienda puede reclamar la cantidad desviada. Sin embargo, ha asegurado que en la mayoría de las ocasiones ese requerimiento no llega a producirse, pese a que la acción se comunica expresamente como un acto de desobediencia civil.
Según ha indicado, cuando sí existe reclamación, la consecuencia habitual pasa por que la administración recupere esa cantidad. Mientras tanto, la campaña sigue apelando a la responsabilidad individual y colectiva para denunciar el peso creciente del gasto militar en un momento en el que el rearme ha ganado cada vez más espacio en el debate público.
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