Plantas que sanan plantas

Descubrimos cómo algunas plantas actúan como enfermeras y guardaespaldas de nuestros cultivos

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Plantas que sanan plantas

En la última entrega de la sección de ecología Campo Abierto, dentro del programa EgunOn Bizkaia, hemos explorado la fascinante fraternidad que existe en el mundo vegetal. Lejos de la visión catastrófica de las plagas, Ion Colino, de Areitz Soroa, nos invita a entender el jardín o el huerto como una comunidad de vecinos donde la colaboración es la clave del éxito.

A diferencia de los animales, las plantas han desarrollado estrategias y recursos extremadamente potentes para combatir enfermedades. Según explica Colino, el secreto reside en el equilibrio entre los azúcares que producen y los radicales libres o aminoácidos; cuando este equilibrio se rompe, es cuando suelen aparecer las plagas. Ante esta situación, el agricultor no debe dirigirse inmediatamente a la cooperativa a comprar productos químicos, sino a entender este lenguaje natural para intervenir de forma que no se desequilibre el ecosistema.

Aliadas estratégicas en el jardín

Muchas de las especies que solemos arrancar por desconocimiento son, en realidad, aliadas fundamentales para la salud del entorno. Por ejemplo, el diente de león es uno de los mejores colaboradores vegetales, ya que estructura el suelo y aporta una fertilidad y estimulación que otras plantas no consiguen por sí mismas. La ortiga, por su parte, es una pieza clave que funciona como fertilizante y, en infusión, resulta infalible para eliminar pulgones y araña roja. Asimismo, plantas como la lavanda, la ruda o la olivarda actúan como auténticos guardaespaldas frente a insectos, limacos, ratones de campo y moscas.

La «Navaja Suiza» del horticultor

Si tuviéramos que elegir un kit básico de plantas sanadoras para un pequeño huerto, Colino destaca cinco imprescindibles que ofrecen resultados profesionales: la ortiga, la bardana, el ajo, la olivarda y el diente de león. Estas especies no solo ahorran dinero al sustituir fitosanitarios químicos, sino que garantizan productos de alta calidad con una toxicidad nula. Un caso fascinante es el de la olivarda, que funciona como un «hotel» para un chinche llamado Macrolophus pygmaeus, el cual se encarga de devorar la tuta del tomate, una de las plagas más agresivas a nivel mundial.

Para quienes deseen empezar, el experto recomienda cuantificar la producción y trazar bancales que nunca deben pisarse para proteger el suelo. Es aconsejable rodear el cultivo con un anillo de metro y medio de flora auxiliar compuesta por plantas vivaces, que brotan año tras año. Además, es vital no tener prisa por limpiar el huerto en invierno; dejar que la planta se seque hasta que caiga la semilla es fundamental, ya que es precisamente en esa fase cuando existe una mayor cantidad de bichos auxiliares refugiados en la parte aérea de la planta.

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