Salir de la consulta médica con una receta parece el paso final para solucionar un problema de salud. Sin embargo, en la práctica, cumplir bien con los tratamientos médicos supone un verdadero reto para la salud pública. Los despistes con los horarios, las dudas sobre las dosis o el temor a los efectos secundarios llevan en muchas ocasiones a abandonar la medicación antes de tiempo o a no tomarla de la forma correcta. Para analizar este problema, la sección Farmacia de Guardia del programa EgunOn Bizkaia ha contado con la intervención de María José Diez, directora de la Oficina del Medicamento del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Bizkaia (COFBI).
El concepto clave en esta cuestión es la adherencia al tratamiento. Como explica Diez, no se trata únicamente de un gesto mecánico o de «obedecer sin preguntar», sino de seguir el tratamiento de la forma adecuada y ser conscientes de nuestro propio proceso. «Resulta paradójico que, cuando llegamos a casa con un montón de cajitas, nos preguntemos qué hacer con todo ello. La adherencia implica percatarnos de si algo nos sienta mal, no abandonar la medicación simplemente porque ya nos encontramos bien y consultar ante cualquier duda para evitar el fracaso del tratamiento o el empeoramiento de la enfermedad«, señala la experta.
Las graves consecuencias de la falta de adherencia
El abandono prematuro de los medicamentos conlleva riesgos importantes. Uno de los ejemplos más claros se da con los antibióticos. Al experimentar una mejora al segundo o tercer día, muchos pacientes optan por interrumpir la pauta. Esta práctica no solo provoca que la infección no se supere adecuadamente, sino que alimenta un problema global: la generación de resistencias bacterianas que reducen el arsenal de recursos médicos disponibles.
La situación se vuelve especialmente crítica en pacientes crónicos, personas mayores o polimedicadas. Diez resalta un dato impactante: en el caso de los pacientes trasplantados, cuya vida depende de un tratamiento estricto y complejo, la adherencia cae de forma muy acusada a partir de los seis meses o al año, lo que puede conducir al fracaso del propio trasplante.
El ‘pastillero’ es un servicio sanitario, no un simple bote
Para facilitar el cumplimiento en pacientes complejos, las farmacias ofrecen herramientas como los Sistemas Personalizados de Dosificación (SPD), popularmente conocidos como los «pastilleros preparados». Desde el COFBI recuerdan que no se trata de un contenedor cualquiera, sino de un servicio profesional evaluado conjuntamente con el personal médico. En este proceso se analiza qué fármacos se pueden incluir, cuáles requieren cambios de forma farmacéutica y cómo organizar las tomas de manera segura.
La receta médica y la tarjeta sanitaria: garantías de seguridad
Por último, María José Diez ha subrayado la importancia de la receta médica como un documento oficial e indispensable, rechazando prácticas como el uso de medicamentos recomendados por vecinos o pautados en el pasado. Asimismo, ha hecho un llamamiento a no olvidar la tarjeta sanitaria individual al acudir a la farmacia. Aunque a veces pueda parecer un trámite burocrático repetitivo en la farmacia habitual, la lectura digital de la tarjeta es el mecanismo indispensable que garantiza el acceso preciso a la pauta del paciente y evita cualquier error en la dispensación.
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