El debate está en la calle y en los hogares. El anuncio del Gobierno de prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años ha encendido las alarmas. En la sección Frecuencia Emocional de EgunOn Bizkaia, la psicóloga Iratxe López aporta una mirada profesional sobre un tema complejo que toca lo más sensible: la protección de nuestros menores.
¿Veto necesario o parche educativo?
La psicología está dividida. Mientras algunos profesionales ven la prohibición como un muro necesario contra la toxicidad, el bullying y la adicción, otros señalan un peligro invisible: que al prohibir, les robemos la oportunidad de desarrollar su propio «músculo» crítico.
López se posiciona cerca de esta segunda vía: «El pensamiento crítico sirve para las redes, pero también para decir ‘no’ a una relación sexual sin protección o al consumo de drogas». Según la experta, el objetivo de la terapia —y de la vida— es la autonomía, no crear una dependencia eterna de normas externas.
La trampa de la coherencia: ¿Y los adultos?
Iratxe López lanza una pregunta incómoda al aire: si el argumento para prohibir es que las redes generan frustración y problemas de autoestima, ¿por qué no se le prohíben también a los adultos?. Los mayores también sufren acoso y adicción, lo que demuestra que el problema no se limita al DNI.
Además, recuerda una realidad técnica: «Los adolescentes tienen herramientas de sobra para saltarse estas limitaciones». Prohibir no garantiza que algo no ocurra; a menudo, solo hace que ocurra a escondidas.
No todo es educación. La psicóloga reconoce que existen riesgos, como la pederastia, de los que un menor no puede ser responsable de protegerse por sí mismo. En estos casos de seguridad extrema, el argumento de la prohibición gana su mayor peso.
Poner límites es educar, pero la prohibición vacía de contenido educativo es un arma de doble filo. Para López, la solución no es aislar a los jóvenes del mundo digital, sino enseñarles a habitarlo. «La responsabilidad es compartida: familias, centros educativos, profesionales y la sociedad en su conjunto».
