La naturaleza, como ese «hermano mayor» al que debemos escuchar, ofrece herramientas gratuitas y eficaces para revertir la huella de la contaminación humana. En la última entrega de Campo Abierto, dentro del programa EgunOn Bizkaia, hemos explorado cómo determinadas plantas y árboles son capaces de extraer metales pesados del suelo y depurar aguas residuales de forma totalmente natural.
Fitoextracción: la «limpieza» natural de metales pesados
A menudo pensamos que para limpiar un suelo contaminado se requieren infraestructuras costosas o productos químicos complejos. Sin embargo, la fitoextracción demuestra que la clave puede estar simplemente en plantar la semilla adecuada.
Ciertas especies vegetales tienen la capacidad excepcional de «extraer del suelo contaminantes como el níquel, cromo, plomo, cadmio e incluso mercurio» e incorporarlos a su estructura. Lo más sorprendente es que, en muchos casos, son capaces de procesar residuos que nuestra tecnología actual no puede gestionar de manera tan eficiente.
Entre las especies más destacadas para este propósito encontramos:
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Árboles: El chopo y el sauce (muy común en Euskadi).
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Plantas y gramíneas: La festuca, el ballico (usado como forraje), la acedera, el senecio o la mostaza india.
«La naturaleza nos pone a nuestra disposición las herramientas y soluciones gratuitas para esos problemas que nosotros nos creamos», afirma Jon Colino.
Es importante destacar que estas plantas no eliminan el metal, sino que lo acumulan. Por ello, existe una normativa estricta: una vez que el vegetal muere o se cosecha, debe ser tratado en plantas de compostaje especiales. Allí, los metales pesados se reestructuran y vuelven a integrarse en la materia orgánica, convirtiéndose de nuevo en elementos inocuos.
Depuración de aguas: de la espadaña a la lenteja de agua
La capacidad de las plantas no se limita al suelo; también son aliadas fundamentales en la depuración de aguas residuales, un sistema cada vez más demandado en entornos rurales. Especies como las espadañas o los pajonales crean una densa red de raíces (hasta 5.200 raíces por metro cuadrado) que sirven como drenaje y estructuran el fondo de ríos y estanques. Otras plantas comunes, incluso de interior, también tienen este poder:
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Lenteja de agua: Absorbe cadmio y cobre.
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Cintas, potos, singonios o monsteras: Ayudan en la captación de contaminantes.
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Lirio acuático: Aunque es una especie invasora que requiere control estricto, es sumamente eficaz en entornos acotados.
Para implementar estos sistemas de depuración natural, Colino subraya la importancia de «dimensionar correctamente el estanque» para evitar que se convierta en una fosa séptica. Un sistema bien equilibrado, que incluya una pequeña cascada para oxigenar el agua, permite crear un ecosistema vivo con flores, peces y larvas de libélula que, además de depurar nutrientes como amonios, nitratos y fosfatos, evita la eutrofización (falta de oxígeno) del agua.
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