¿Alguna vez has mirado a tu perro y has pensado que solo le falta hablar? Víctor Padilla, educador canino y codirector de la plataforma Olfateando el Mundo, tiene una respuesta clara: los perros ya hablan, el único problema es que los humanos no sabemos escuchar. Junto a Alba Fernández, Padilla ha publicado el libro Tu perro habla: aprende a entenderlo, una obra que busca romper los esquemas del adiestramiento tradicional. No se trata de un manual para que el perro se siente o dé la patita, sino de una invitación a comprender su mundo emocional para mejorar el vínculo entre ambas especies.
El mito de la «mala educación»
Cuando un perro ladra a otros en la calle, destroza objetos en casa o se porta de forma reactiva con las visitas, se suele catalogar como un problema de obediencia. Sin embargo, Padilla insiste en que todo lo que hace nuestro perro tiene un porqué. «Cuanto peor se porta un perro, es cuando más nos necesita». No se trata de falta de disciplina, sino de que el animal no está sabiendo gestionar una situación que le desborda. En estos casos, obligarle a sentarse o a quedarse quieto no soluciona el problema de raíz: el perro puede terminar sentado por obediencia, pero seguirá estando igual de nervioso. La clave está en ayudarle a regular sus emociones, por ejemplo, proponiéndole tomar una distancia prudencial del estímulo que le estresa para que aprenda que no es necesario reaccionar.
Los errores más comunes en la convivencia
En el día a día con nuestras mascotas, los humanos cometemos fallos de forma inconsciente. Según la experiencia del educador, el principal error actual radica en el uso de herramientas no adecuadas en la calle, como el combo de correa corta (de un metro o menos) y collar. Este tipo de sujeción hace que el animal se sienta mucho más cohibido y menos libre, disminuyendo drásticamente su tolerancia a los estímulos del entorno.
Por otro lado, se debate mucho sobre la humanización de las mascotas. Padilla aclara que conceptos como dejar que el perro suba al sofá o a la cama no constituyen una humanización negativa, sino una búsqueda de comodidad. La verdadera humanización perjudicial es el antropomorfismo, es decir, atribuirles formas de pensar humanas o vestirles y transportarlos en brazos o bolsos cuando no tienen problemas de movilidad, privándoles de su naturaleza. En cambio, el experto defiende que el cariño nunca es un problema por exceso.
Una necesidad social: más perros que niños
Aprender a comunicarse con los cánidos ya no es solo una tarea para los dueños de mascotas. En una sociedad donde el número de perros supera al de niños, la convivencia con ellos es inevitable para cualquier ciudadano.
Las distintas razas presentan predisposiciones genéticas muy variadas. Mientras que los perros pastor (como el Border Collie) están muy potenciados para la obediencia, otras tipologías como los perros de guarda (Mastines) o los Teckels y Podencos son animales mucho más autónomos, programados para tomar decisiones de forma independiente, lo que a menudo se confunde con la cabezonería.
Tu perro habla: aprende a entenderlo se estructura como una guía teórico-práctica que abarca desde cómo ven el mundo según su tipología de raza, hasta la gestión del estrés, el paseo, el juego y la ansiedad por separación, ofreciendo una visión de 360 grados para una convivencia plena.
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