Txernobil Elkartea ha abierto el programa de acogida de Navidad de 2026 para menores procedentes de Ucrania. La asociación ha adelantado la campaña debido a los nuevos plazos administrativos y busca familias que puedan ofrecerles un hogar durante aproximadamente un mes, desde mediados de diciembre hasta mediados de enero.
La conversación se ha emitido en el programa EgunON Magazine.
Marian Izaguirre, presidenta de Txernobil Elkartea, ha explicado que los preparativos deben quedar encaminados durante septiembre. La entidad ha iniciado esta nueva campaña mientras todavía se encuentra inmersa en el programa de acogida de verano.
Un total de 92 menores durante el verano
La asociación ha acogido este verano a 92 menores de entre 8 y 18 años. Izaguirre ha señalado que algunos participan durante cuatro o cinco años consecutivos y ha destacado la importancia que estas estancias tienen para su bienestar.
Acoger a un menor implica introducir un cambio relevante en la vida cotidiana de la familia. “Es meter una persona más y una persona que es menor de edad, entonces requiere cuidados, requiere tiempo, requiere esfuerzo personal”, ha indicado.
A cambio, las familias viven una experiencia personal y contribuyen a mejorar la salud de los niños y adolescentes. “Nosotros nos llevamos una experiencia súper importante a la vez que les apoyamos a mejorar su salud”, ha añadido.
Las consecuencias emocionales de la guerra
La guerra en Ucrania ha transformado el trabajo que desarrolla la asociación. Los menores han llegado durante los últimos años con más nerviosismo, inquietudes y necesidad de abandonar temporalmente el entorno en el que viven.
Izaguirre ha explicado que determinados sonidos cotidianos pueden provocarles recuerdos negativos. “Un cohete recuerda a Ucrania, el arrancar una moto recuerda a Ucrania, hay muchas cosas que recuerdan a Ucrania y no a algo bueno”, ha relatado.
La asociación recomienda abordar estas situaciones con naturalidad, comprensión y acompañamiento. “Nunca se puede decir que una guerra es buena, una guerra es mala, han tenido mala suerte, están sufriéndola”, ha afirmado su presidenta.
Para los menores resulta especialmente importante sentirse comprendidos y apoyados durante su estancia. Las familias reciben orientación para afrontar las conversaciones y las reacciones relacionadas con lo que han vivido.
Del riesgo de la contaminación a la necesidad de escapar de la guerra
Los programas de acogida han estado tradicionalmente vinculados a las consecuencias sanitarias de la catástrofe de Chernóbil. La asociación ha defendido especialmente las estancias estivales porque los menores permanecen durante dos meses alejados de un entorno contaminado.
La guerra ha añadido una nueva necesidad. “Ahora mismo no podemos dejarles tampoco en invierno cuando están sufriendo una guerra y las consecuencias son cada día”, ha asegurado Izaguirre.
La presidenta de Txernobil Elkartea ha recordado que, durante algunos años, la entidad ha pensado que su labor podía acercarse a su final. Sin embargo, el conflicto ha cambiado por completo esa perspectiva.
“Hemos pasado al otro plano y ahora es más urgente que nunca y necesitan más ayuda que nunca”, ha señalado.
Un mes de acogida durante las Navidades
La campaña navideña tiene una duración aproximada de 30 días. Los menores llegan a mediados de diciembre y regresan a Ucrania a mediados de enero.
Durante ese tiempo, el objetivo consiste en ofrecerles una vida cotidiana normal, permitirles disfrutar de las celebraciones y alejarlos temporalmente tanto de la contaminación como de la guerra.
Las familias interesadas deben disponer, sobre todo, de tiempo. Izaguirre ha insistido en que acoger a un menor exige dedicación diaria durante toda la estancia.
“Es una persona menor de edad que viene a nuestra casa y está allí 24 horas cada día de los 30 días. Eso es lo más importante”, ha explicado.
Todos los modelos de familia pueden participar
La asociación no exige un modelo familiar determinado. Personas solas, parejas y familias con o sin hijos pueden ofrecerse para participar en el programa, siempre que puedan atender adecuadamente al menor.
“El modelo de familia no importa. Todos tenemos algo que ofrecer”, ha afirmado Izaguirre.
Txernobil Elkartea estudia cada caso y se encarga de buscar la opción más adecuada para cada niño o adolescente. La edad, las necesidades del menor y las circunstancias de la familia forman parte de ese proceso de asignación.
“Cada niño viene a la casa que pensamos que tiene que venir”, ha explicado la presidenta de la asociación.
Información sin compromiso
Las personas interesadas pueden contactar con Txernobil Elkartea a través del teléfono 670 419 078 o consultar la página web chernobyl.org.
La asociación ofrece información sin compromiso y acompaña a cada familia durante el proceso. Algunas personas toman una decisión rápidamente, mientras que otras necesitan más tiempo para resolver sus dudas y valorar si pueden asumir la acogida.
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