Sopuerta ha puesto en marcha un apasionante proyecto para dinamizar el municipio a través de la recuperación de una parte fundamental de su historia y de la de toda Bizkaia. Se trata de la puesta en valor del emblemático coto minero de Alen, un complejo formado por diversas explotaciones como Amalia Juliana, Sorpresa, María y Cecilia. La iniciativa, impulsada por Juan Manuel Román, busca rescatar este patrimonio y transformarlo en un reclamo turístico y cultural que permita conocer de primera mano el pasado minero de la comarca.
La conversación se ha emitido en el programa EgunON Magazine
Un poblado de mil personas en 5 kilómetros
El coto minero de Alen cuenta con un recorrido de 5 kilómetros que abarca cuatro barrios: Barrietas Bekoa, Barrietas Goikoa, el barrio del Sel y el propio poblado de Alen, que toma su nombre del monte Alen. Juan Manuel Román explica que este espacio «es una cápsula del tiempo» debido a que, tras el cese de la actividad y el traslado de la industria hacia la ría, la naturaleza cubrió la zona y ha protegido toda la estructura original. En su época de mayor esplendor, hacia el año 1926, llegaron a vivir 1.000 personas en estos 5 kilómetros, con 500 de ellas censadas exclusivamente en el poblado de Alen.
La vida en el coto ha sido dura, pero contaba con una gran actividad comunitaria. Román señala que el entorno albergaba una ermita, una capilla, una parroquia y llegó a tener hasta cuatro escuelas en diferentes épocas, desde las fundadas en 1860 en Barrietas Bekoa hasta las escuelas nacionales de 1947. Además, la mina Sorpresa, llamada así por el gran descubrimiento que supuso, llegó a cubicar en el siglo XIX 4.700.000 toneladas de hierro de buena calidad, principalmente rubio.
Tres rutas para descubrir la vida minera
Para dar a conocer todo lo que suponía la explotación de estas minas, se han diseñado tres recorridos turísticos. El itinerario de la mina Sorpresa exige una caminata de 4 horas, mientras que este año, con motivo de las Jornadas Europeas del Patrimonio, se incluye la ruta de Amalia Juliana, de 2 horas y media, caracterizada por ser más llana y accesible para personas con movilidad reducida. A lo largo de estas marchas se pueden contemplar los vestigios de la fábrica de gaseosas, el lavadero, la cantina, los comedores, los polvorines y las tolvas de carga.
El transporte del mineral también ha dejado una huella tecnológica singular en la zona, ya que cada industrial ha buscado el sistema más económico para dar salida al hierro. Mientras que las minas María y Cecilia se conectaban con Castro a través de un ferrocarril que buscaba el mar por Traslaviña, la explotación de Taramona ha destacado por instalar una línea de baldes de 10 kilómetros. Este tranvía aéreo permitía cargar una tonelada de hierro en el buque a un coste de cuatro pesetas, frente a las diez pesetas que les costaba a sus competidores.
Una oficina de turismo para guiar las visitas
El Ayuntamiento de Sopuerta acaba de poner en funcionamiento su oficina de turismo, un punto de contacto que se presenta como el lugar idóneo para coordinar las visitas guiadas a todo este conjunto histórico. El propósito de cara al futuro es continuar con la restauración y revalorización de todas las estructuras que quedan en pie. De esta manera, se facilita el acceso a los visitantes y se consolida el coto de Alen como un destino de notable interés cultural dentro de Bizkaia.
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