La resaca del Athletic | Valencia

Análisis del empate en Mestalla, por Raúl Jiménez
Iñigo Martinez celebra en Mestalla el 0-1 para su equipo / Athletic Club

La resaca del partido del Athletic en Valencia es un tanto agridulce. Por un lado, satisfechos al comprobar que lo del Rayo fue un borrón, importante, pero un borrón. Y por otro, nos deja cierto resquemor al intuir que con un once más reconocible, el equipo podía haber sumado algo contra el conjunto franjirojo. El propio Marcelino se enmendó la plana a sí mismo al deshacer los 6 cambios que no habían dado sus frutos.

Capítulo aparte merece la gestión de los añadidos en los dos últimos partidos. Después de un importante error con el fallo en la marca del gol de Falcao, parecía improbable que volviera a suceder algo similar, al menos tan seguido. Pero ocurrió. Un equipo que se basa en la fortaleza defensiva, no puede conceder tantos regalos. El Bacalao está muy caro en esta plantilla, y por ello hay que sacar el máximo rendimiento a cada uno que se logre. Hay que minimizar errores si se quiere pelear por Europa a final de temporada.

Los fantasmas del tiempo extra

Un gol en el descuento es un accidente. Dos, en dos jornadas consecutivas. empieza a marcar una pauta. Algo falla. Más allá de la entrada por banda de Guedes y la mala ocupación de espacios por parte de los defensas rojiblancos, hay que hacer una reflexión más profunda: la gestión de partido. Cuando vas ganando puedes optar por parapetarte atrás, jugar al no partido y sacar destructores en el centro del campo. Justamente eso hizo Marcelino al colocar a Vesga junto a Dani García. Es cierto que a veces sale, pero el sábado no. La próxima vez puede intentar defenderse con balón. Apostar por jugadores que puedan sujetar el cuero y que sea el Valencia quién se desespere detrás de la pelota. Ya se que el Athletic no anda sobrado de jugadores con ese perfil en el centro del campo, pero haberlos haylos.

No estaríamos hablando de nada de esto, si con el 0-1, los leones hubieran sabido aprovechar los espacios que dejaba el equipo che a sus espaldas. Hay que saber matar los partidos, pero está claro que debemos acostumbrarnos a vivir con estos resultados tan ajustados. Tiene pinta de que vamos a vivir pocas goleadas.

Si hacemos un balance general de las primeras siete jornada, Iñigo Martinez sería el jugador más valorado. Centrado, contundente, y resolutivo en las dos áreas. Suma dos bacalaos que han servido para sumar dos puntos ante dos rivales complicados. El cabezazo a servicio de Berenguer fue espectacular. El modo de orientarse para clavar el balón lejos del portero es digno del mejor ariete de la liga. Soberbio. Por algo es líder en el trofeo Onena – Jose Iragorri.

Los 202 de Iñaki Williams

La «pantera»alcanzó el ansiado récord de Juanan Larrañaga, quién disputó 202 partidos consecutivos de liga en 1992. Era un objetivo personal y grupal. Hay que valorar que durante más de cinco años, ha estado disponible para varios entrenadores. Todos han confiado en él, no se ha lesionado y nunca le han expulsado. Pongamos todo en valor. Seguro que el viernes, cuando supere esa cifra  ante el Deportivo Alavés se quitará un gran peso de encima. Es cierto que en algún momento ha podido condicionar al jugador, pero el sábado le sirvió de acicate para firmar, a mi juicio, el mejor partido del curso, y eso que no marcó. Todos esperamos más de Iñaki, pero eso no justifica los palos que recibe sistemáticamente. No digo que no se pueda o incluso deba criticarse una mala actuación, pero os aseguro que, en condiciones normales, en mi equipo sería titular.

Vuelta a Mestalla

Marcelino pasó un día complicado en su vuelta a casa como él mismo reconoció en sala de prensa. Ovacionado antes y después del partido fue uno de los grandes protagonistas. Supo estar a la altura de lo que el cargo requiere cuando aceptó la mano que le tendió Bordalás. Está claro que no se van a ir a comer juntos ni se van a felicitar las navidades, pero hay que dar ejemplo de deportividad. Esto no deja de ser deporte y hay muchos ojos, especialmente de niños, mirando.

El Athletic ha desaprovechado varias ocasiones para colocarse en la zona noble de la tabla. Ahora mismo quiere mirar hacia arriba desde la mitad de la clasificación y para ello es obligado ganar el viernes al Deportivo Alavés. Todo lo que no sea ganar dejaría al equipo con la flechita hacia abajo. Y lo haría en el peor momento, antes del largo parón de tres semanas que van a tener que soportar los bilbainos por las fechas FIFA y el aplazamiento del duelo en el Bernabéu. Ese será otro capítulo y lo contaremos el viernes desde las 20h en La Emoción del Bacalao.

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