Un reconocible Amore empata con el Zaragoza

El conjunto zornotzarra vuelve a reencontrarse con su mejor versión y apretó al conjunto maño hasta la expulsión de Orozko a 25' del final

El Amorebieta recupera la intensidad que le caracteriza y vuelve a mostrarse como un rival duro de batir en Lezama. Los azules suman un punto tras el empate a uno con el Real Zaragoza bajo una intensa lluvia. Los maños se adelantaron al cuarto de hora tras un despiste de la zaga local. Pronto empató el Amore tras un sensacional balón de Seguín que se envenenó y Jair la mandó a su propia puerta. Los últimos minutos del primer acto fueron un acoso y derribo de los azules, pero no lograron adelantarse. La segunda mitad tuvo más cartulinas que juego, incluida la roja a Orozko.

Vélez de Mendizabal incluyó un total de cinco novedades respecto al Tartiere. Volvió a apostar por Marino en portería en detrimento de Saizar. En defensa, Lozano actuó en el centro de la zaga acompañado por Luengo y Óscar Gil, con Aldalur y Seguín en los carriles. En medio campo, Larru y Olaetxea volvieron al once, formando trío en el centro con Álvaro Peña. Arriba, el técnico gasteiztarra del Amore volvió a confiar en Obieta y Orozko como dupla de ataque.

El primer tiempo arrancó con un Amorebieta mucho más reconocible que en los últimos dos partidos, con la intensidad que les caracteriza. Alternativas por parte de ambos conjuntos con varios acercamientos peligrosos a las áreas. Álvaro Giménez tuvo la primera gran ocasión en sus botas, pero detuvo bien Marino en el mano a mano. Los azules percutieron con peligro por la banda derecha, a pesar de la ausencia de Larrazabal por la cláusula del miedo. A los 18 minutos, el cuadro maño se puso por delante con un gol de Álvaro. Un balón largo en el que Vada ganó a la defensa y superó la salida de Marino con un buen remate que se estrelló en el poste. En el rebote, el delantero marcó a placer.

Vendaval azul

Lejos de venirse abajo, el Amorebieta reaccionó y buscó rápidamente el gol del empate. A los cinco minutos encontraron el premio. Una falta desde el perfil diestro del ataque zornotzarra la lanzó Seguín con maestría, el balón se fue envenenando y Jair en un intento de despeje la coló en su propia portería. Desde entonces, los locales apretaron impulsados por el chute anímico del gol. Los últimos diez minutos del primer tiempo fueron un vendaval azul. Cerca estuvieron de encontrar portería mediante las peligrosas internadas de Aldalur por la derecha. Delicatessen de Olaetxea con un sombrero dentro del área y una posterior volea que se marchó cerca del palo defendido por Cristian Álvarez. Ese arreón no se reflejó en el marcador que reflejaron tablas al ecuador del envite.

Más tarjetas que fútbol

En la segunda mitad, apretó el Zaragoza, aunque apenas tuvo que intervenir Marino. El Amore aguantó bien a balón parado los numerosos saques de esquina de los visitantes. Superada la hora de partido, Orozko vio la roja tras una disputa en la que se deslizó por la hierba húmeda y puso los tacos de forma involuntaria en el muslo de un rival. Luego, el colegiado también envió a la caseta a un ayudante de JIM. El árbitro mostró un total de siete amarillas y dos rojas. Con el duelo muy trabado, no hubo muchas más oportunidades. Así, con el empate se llegó al final gracias a un Amorebieta bien posicionado que incluso rondó área rival en el descuento.

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