Triunfo sufrido del Athletic en el Carlo Tartiere. El conjunto rojiblanco remontó hasta el 1-2 en un partido horrible, sobre todo la primera mitad. Lo hizo con más oficio que juego y demasiadas dudas durante muchos minutos ante un Oviedo que le puso en aprietos. Tres puntos que le dan vida a un Athletic que se sitúa más cerca de los puestos europeos que de los de descenso, a pesar de los pésimos primeros 45 minutos en territorio asturiano.
Ernesto Valverde apostó por Simón; Gorosabel, Paredes, Laporte, Yuri; Jauregizar; Ruiz de Galarreta; Nico Serrano, Sancet; Iñaki Williams; Guruzeta. Sancet volvió al once tras estar ausente finales de enero, y Yuri, que se perdió el derbi tras solicitar el cambio frente al Levante por molestias musculares, fueron las novedades en el once ante el Real Oviedo. La crónica del Athletic en Radio Popular-Herri Irratia, patrocinada por Xekun.
Descontrol y pocas ideas
Primera parte muy pobre del Athletic en el Tartiere. Tras unos minutos iniciales sin ritmo ni dueño claro, el equipo de Valverde fue perdiendo consistencia con el paso del tiempo. Apenas generó peligro real más allá de un disparo lejano y alguna llegada aislada, mientras acumulaba imprecisiones en la salida de balón y poca claridad en campo rival. El Oviedo, sin hacer nada extraordinario, empezó a pisar área con más frecuencia y avisó en varias acciones mal defendidas por los rojiblancos. El gol local terminó de evidenciar las carencias del Athletic. Un balón largo sorprendió a la zaga e Ilyas no perdonó. A partir de ahí, el conjunto bilbaíno no reaccionó: sin juego, sin profundidad y con errores atrás. El Oviedo se sintió cómodo, su afición lo disfrutó y el Athletic se marchó al descanso dejando una imagen preocupante, superado en intensidad y sin capacidad de respuesta.
En el tramo final antes del intermedio no hubo atisbo de mejora. El equipo siguió atascado, sin precisión en los metros decisivos y con demasiadas pérdidas en campo propio. Tampoco logró imponer ritmo ni continuidad en la posesión, lo que facilitó el trabajo defensivo del rival. La sensación fue de fragilidad y falta de ideas, con mucho por corregir tras el paso por vestuarios. Además, el Athletic dio la impresión de ir siempre un paso por detrás, tanto en las disputas como en las segundas jugadas. Sin agresividad en la presión ni orden en el repliegue, permitió que el partido se jugara al ritmo que más convenía al conjunto asturiano. Demasiadas concesiones y muy poca producción ofensiva para un equipo que necesita mucho más si quiere competir con garantías.
Desde los once metros
Primer movimiento de Valverde tras el descanso. Cambio directo en banda: se retiró Nico Serrano y entró Robert Navarro. Una sustitución previsible viendo lo ocurrido en la primera mitad, aunque no fue el único atacante que ofreció un rendimiento malo en los primeros 45 minutos. El Athletic salió tras el descanso con más determinación y empezó a empujar por banda derecha, aunque todavía con fallos en los últimos metros. Avisó con varios centros y remates que no encontraron portería, mientras el Oviedo también tuvo alguna acción protestada en el área rojiblanca. El partido ganó ritmo, con llegadas en ambas áreas y un mayor protagonismo de los porteros en los primeros minutos de la reanudación.
El empate llegó con un auténtico latigazo lejano de Jauregizar, que sorprendió al meta local. La alegría se vio empañada por las molestias físicas del centrocampista, que terminó dejando su sitio abandonando el terreno de juego poco después. Entre cambios y amonestaciones en los dos equipos, el choque entró en una fase más abierta, con espacios y alternativas constantes. El Athletic culminó la remontada desde el punto de penalti, tras una mano clara dentro del área revisada por el VAR. Sancet asumió la responsabilidad y no falló, engañando al guardameta. Con el 1-2, los rojiblancos optaron por seguir atacando en lugar de replegarse, aprovechando el desconcierto de un Oviedo que movió el banquillo para buscar reacción.
En los minutos finales, el conjunto asturiano apretó en busca del empate y generó alguna ocasión peligrosa, aprovechando desajustes y una salida en falso de Simón. El Athletic resistió con intervenciones defensivas oportunas y Valverde agotó los cambios para sostener el resultado. Tras un tramo final de tensión y de achicar balones, los bilbaínos supieron proteger la ventaja hasta el pitido final para llevarse los tres puntos en un desastroso partido. A 4 puntos de los puestos europeos y a 9 del descenso. Próxima parada: Elche en San Mamés.