El arbitraje en Bizkaia ha dicho basta. Tras varios episodios de violencia registrados en campos de fútbol base en las últimas dos semanas, el colectivo arbitral ha decidido dar un paso al frente y adoptar medidas contundentes para proteger a sus miembros, especialmente a los más jóvenes.
Los incidentes han tenido lugar en distintos puntos del territorio, concretamente en Basauri, Mungia y Portugalete. En algunos de estos casos, los afectados han sido árbitros menores de edad que han sufrido situaciones de intimidación y presión, mientras que en uno de los encuentros de categoría juvenil se llegó incluso a producir una agresión física.
Respuesta
Ante esta situación, el Comité Territorial Vizcaíno de Árbitros ha emitido un comunicado en el que condena de forma rotunda cualquier comportamiento violento o irrespetuoso hacia el colectivo arbitral, subrayando que este tipo de actitudes son “incompatibles con los valores del deporte formativo”.
El organismo ha mostrado además su apoyo total a las personas afectadas, a quienes ofrecerá asistencia psicológica y acompañamiento, con el objetivo de garantizar su bienestar tras los hechos vividos.
Pero más allá de la condena, el arbitraje vizcaíno ha decidido pasar a la acción. Según el comunicado, no se designarán árbitros para aquellos equipos implicados en estos incidentes si no existen garantías claras de respeto institucional. Una medida excepcional que llega después de que, según señalan, no se hayan producido disculpas ni muestras de arrepentimiento por parte de los clubes señalados.
Más protección
Desde el Comité insisten en que la protección del colectivo arbitral es una prioridad absoluta y advierten de que no se tolerarán situaciones que pongan en riesgo su integridad física o emocional.
Además, hacen un llamamiento a todos los actores del fútbol base —clubes, jugadores, técnicos, familias y aficionados— para erradicar este tipo de conductas y contribuir a la construcción de un entorno seguro y respetuoso en los terrenos de juego.
El mensaje es claro y contundente: el respeto en el deporte no es negociable. Una advertencia que marca un punto de inflexión en el fútbol base vizcaíno y que podría tener consecuencias directas en el desarrollo de las competiciones si no se produce un cambio inmediato en determinadas actitudes.