El gasolino vuelve a navegar impulsado por un nuevo proyecto cultural

Las emblemáticas embarcaciones retoman la navegación la próxima semana con rutas por el Abra y la capital vizcaína
El gasolino vuelve a navegar impulsado por un nuevo proyecto cultural

La memoria industrial vizcaína recupera a uno de sus grandes protagonistas navales. Tras un prolongado parón, el gasolino abandona el amarre para iniciar una etapa completamente distinta en las aguas que le vieron nacer. Lejos de su tradicional ruta de conexión diaria entre Erandio y Barakaldo, esta pequeña embarcación resurge a partir de la próxima semana. Va a ofrecer paseos orientados a la divulgación de la historia local y el entretenimiento.

Rutas por el Abra y eventos privados

La iniciativa, bautizada oficialmente como El Gasolino Bidaiak, propone una mirada diferente al paisaje urbano. Los nuevos trayectos abarcarán zonas de Ezkerraldea, la margen derecha y el propio centro de la villa, alcanzando puntos emblemáticos como el puente de San Antón cuando la marea lo permita. El proyecto cuenta con capacidad para trasladar hasta 44 pasajeros y está diseñado para acoger celebraciones privadas, actividades festivas o visitas guiadas centradas en el arraigo metalúrgico de la zona.


 

El fin de una era en el transporte metropolitano

Para comprender este giro radical hay que remontarse al 9 de febrero de 2024, fecha exacta en la que se interrumpió el servicio de cruce de forma definitiva. Este sistema de movilidad, cuyo origen se sitúa en el siglo XIX para facilitar el tránsito a los trabajadores de las fábricas, sucumbió ante una deuda económica insalvable. La falta de rentabilidad del negocio y la decisión institucional de no subvencionar el bote obligaron a apagar los motores de unas naves históricas.

Recuperación patrimonial de la flota

El rescate de este símbolo ha sido posible gracias a la adquisición de las tres unidades supervivientes por parte de un grupo de emprendedores locales. Las complejas tareas de restauración se han centralizado durante este tiempo junto al Museo Marítimo de Bilbao, donde el trabajo técnico ha sido fundamental para superar las estrictas exigencias de la Capitanía Marítima. Actualmente, la nave en mejor estado de conservación está lista para zarpar, mientras se confía en habilitar una segunda unidad de cara al próximo verano. La tercera barca, por su parte, requiere una intervención mecánica mucho más exhaustiva para volver a la actividad.

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