Es evidente que hay peores equipos que el Athletic, afortunadamente, en esta liga, pero eso no minimiza el cabreo de la afición zurigorri con un equipo que sigue dando muestras de agotamiento. Su primera parte en Girona es impresentable y lo peor es que este adjetivo es aplicable a otros muchos partidos esta temporada.
La temporada del Athletic se parecía a la clásica película hollywoodiense en la que la trama se va complicando por momentos hasta que al final todo acaba bien. Sinceramente, no parece el caso. Entramos ya en las diez últimas jornada de LaLiga donde se decide todo y los jugadores, como Iñaki Williams, están más pendientes de lo que hace el Mallorca que los equipos que les preceden en la tabla. Y lo preocupante es que si ellos miran hacia el descenso es que tienen que ver mal la cosa de verdad con 35 puntos en la tabla.
Se agotan las excusas
Creo que las lesiones han lastrado al equipo durante el curso y han marcado la temporada de una forma evidente, pero eso no sirve para justificar todo lo que pasa. Valverde ha ido recuperando efectivos y tampoco se ha notado porque algunos jugadores que llevan tiempo disponibles, como Oihan Sancet, no están marcando la diferencia que deberían.
El argumento del cansancio tampoco es válido porque, por desgracia, ya solo compiten una vez por semana y tampoco se ha advertido mejoría física ni mental. «Falta frescura» reconocía el técnico rojiblanco en Montilivi. Y juego habrá que añadir, porque quitando a Galarreta, el Athletic parecía el Titanic en esos primeros 45 minutos.
Y para colmo de males, tuvo que ser Hugo Rincón el que adelantara a su equipo ahondando en la herida del lateral derecho rojiblanco.
Último tren
La parroquia athleticzale está resignada. Pocos albergan ya esperanzas europeas con lo que ven cada fin de semana, pero las matemáticas son tozudas y el bajo nivel de LaLiga te permite seguir con opciones de optar al billete continental porque, además, hasta el octavo podría lograr meterse en la UEFA Conference League.
Los leones están a dos puntos de la octava plaza, a tres del séptimo y a seis del sexto. El Betis, próximo rival en San Mamés, es quinto con nueve puntos más. No ganar al equipo verdiblanco, tarea nada sencilla, provocaría una desbandada afectiva masiva de la afición, sino lo ha hecho ya, y se abriría una nueva etapa en la recta final de temporada con la vista puesta en unas hipotéticas elecciones y en el nuevo proyecto deportivo.