El PAOK dio el primer paso hacia el título de la FIBA Europe CUP imponiéndose ante el Bilbao Basket por 79-73. Tras el choque, el técnico Jaume Ponsarnau compareció ante los medios para analizar el duelo y dejar las claves de cara a la vuelta.
Un resultado abierto y margen de mejora
Jaume Ponsarnau se mostró optimista pese a la derrota, considerando que la eliminatoria sigue completamente viva. «Creo que es un resultado abierto», afirmó con rotundidad. Para Ponsarnau, el hecho de salir vivos de Grecia tras un mal día en el tiro es un gran motivo de esperanza para el equipo: «Hemos tenido que vivir muchos momentos, pero eso son 40 minutos, quedan 40 minutos más y estamos perdiendo de seis. Viendo que hemos estado desacertados, es una noticia positiva, nosotros somos capaces de tener una mejor eficiencia».
El técnico reconoció las tremendas dificultades que planteó la defensa del equipo griego, el cual obligó a los bilbaínos a perder su fluidez ofensiva habitual. «Su defensa a veces te fuerza a jugar individual o de juego muy reducido de dos contra dos porque limitan las ayudas y todo se basa allí», analizó. Aunque el entrenador consideró que en muchas ocasiones lograron generar «buenos tiros», admitió que la falta de acierto penalizó sus opciones, advirtiendo que para la gran cita en Bilbao deberán «prepararnos para otro partido así, amarrado».
Nombres propios: Jaworski, Hilliard y Hlinason
En su análisis del choque, Ponsarnau también quiso poner en valor el papel de varios de sus hombres de confianza en un escenario de máxima presión. Subrayó especialmente la irrupción de Justin Jaworski, quien dio un necesario paso adelante cuando la dirección de juego se atascó. «Hemos encontrado muy bien a Justin, hoy Justin también se ha encontrado a él», señaló. El de Tàrrega apuntó que los errores iniciales de los bases forzaron al equipo a cambiar sobre la marcha el plan de ataque, pero mostró plena confianza en ellos de cara al próximo miércoles: «Creo que en casa lo van a hacer mejor, seguro que han aprendido, y le necesitamos a Justin».
Asimismo, el entrenador ensalzó el esfuerzo titánico de Darrun Hilliard, que forzó para estar en la pista pese a sus problemas físicos. «Al final ha notado una molestia de una pequeña sobrecarga, y claro, ha llegado aquí sin entrenar unos días. Pero bueno, ha demostrado lo bueno que es y lo que lo necesitamos. Ha sido muy bueno, en momentos nos ha aguantado en el partido», reconoció.
En cuanto al trabajo oscuro y el peso en el vestuario, la figura de Trigvy Hlinason se llevó grandes elogios. Ponsarnau alabó la entrega del pívot islandés. «Ha hecho un partido de súper implicación, ha hecho cosas muy bien y lo bueno es que las cosas que no ha hecho del todo bien, el próximo día se preparará para hacerlas un poquito mejor. Así es Hlinason, un chico con un alma excepcional, un líder a su manera, de ejemplo del día a día, y que nos va a ayudar muchísimo, seguro».
Aferrados al efecto Miribilla
Bilbao Basket se encomienda ahora al calor de su pabellón para darle la vuelta a la final. Ponsarnau tiene claro que el factor cancha dictará sentencia y confía ciegamente en el empuje de la marea negra.
«Este equipo tiene una motivación extra en romper rachas y en romper la historia en este caso», sentenció el técnico, que cerró su comparecencia lanzando un claro mensaje de ilusión a su afición: «Y sobre todo en Miribilla, que es donde hemos hecho las cosas más excitantes sin ninguna duda, y queremos volver a hacerlas. Todos preparados para un partido duro, muy exigente, a vivirlo en cada momento».