El PAOK dio el primer paso hacia el título de la FIBA Europe CUP imponiéndose en la ida ante Bilbao Basket por 79-73. Una renta asumible para los de Jaume Ponsarnau que tratarán de aprovechar el efecto Miribilla para revalidar el campeonato. Beverley (24 puntos) y Tyree (21 puntos) lideraron a un equipo heleno que fue mejor en los dos primeros cuartos. Un estelar Justin Jaworski fue el encargado de sostener a Bilbao Basket en los momentos más duros con 24 puntos, 14 de ellos en el último cuarto.
El Palataki, al igual que ocurrió el pasado curso, mostró desde el primer momento un ambiente de noche mágica europea. Los helenos querían tomarse la revancha y para ello generaron una atmósfera con la que pretendían hacer pequeños a los pupilos de Jaume Ponsarnau. Varios juegos de luces y un respetuoso minuto de silencio por el hermano del presidente de la sección de fútbol del PAOK demoraron el salto inicial. La lluvia de papeles, que ya retrasó el inicio de la final del año pasado, volvió a ser protagonista en el arranque de este duelo y obligó a parar el juego durante unos segundos.
Nervios y tensión en el arranque
El encuentro comenzó con muchas imprecisiones y desacierto por parte de ambos equipos. La tensión y los nervios propios de este tipo de encuentros hicieron que las defensas se impusiesen a los ataques durante el primer cuarto. El aro se le hizo muy pequeño a los hombres de negro, que crecieron gracias a la aportación de Hilliard y Hlinason. El islandés fue clave, con 4 puntos, 3 rebotes y crucial en los bloqueos. Los griegos lograron una renta de tres puntos para cerrar los primeros 10 minutos con el tanteador de 16-13.
La mejor versión de PAOK
En el segundo cuarto, el ataque local se liberó y comenzó a encontrar aro con mayor facilidad gracias al gran nivel de Beverley (16 pts, 4 reb, 3 asist. en la primera mitad) y de Tyree. Los griegos lograron elevar la distancia hasta los 11 puntos (31-20), colocando al Bilbao Basket en una situación crítica a mitad del periodo. A los directores de juego de Jaume Ponsarnau les costó coger el pulso del partido, ni Frey ni Pantzar lograron su mejor versión antes del paso por los vestuarios. De este modo, los tesalónicos se marcharon al descanso con una renta de 8 puntos (43-35).
Resistencia frente al ruido
El paso por los vestuarios no trajo la calma esperada y Bilbao Basket saltó al parqué como un flan en los primeros compases. El Palataki subió de nuevo los decibelios, generando una presión ambiental que dificultó enormemente el juego de los hombres de negro. El cuadro bilbaíno necesitaba subir un punto más su nivel defensivo y mostrar mayor contundencia, ya que tampoco lograba aprovechar las segundas opciones en el rebote ofensivo. Pese a las sensaciones de agobio, los de Jaume Ponsarnau tiraron de oficio para adjudicarse este tercer parcial por la mínima (17-18). Una pequeña victoria moral que sirvió para rascar un punto a la desventaja y cerrar el tercer acto siete abajo con el 60-53 en el luminoso.
Un estelar Jaworski sostiene a Bilbao Basket
El Bilbao Basket entró al último cuarto con una inercia inmejorable, impulsado por un estelar Jaworski. El americano firmó seis puntos de salida que llegaron a apretar el marcador hasta un vibrante 60-59, enmudeciendo por un instante a la grada del Palataki. Sin embargo, cuando más quemaba el balón, emergió la figura de Beverley para sostener a los griegos con dos triples casi consecutivos que cortaron de raíz la rebelión visitante.
Jaworski (imperial con 14 puntos en el cuarto) y Hilliard asumieron toda la responsabilidad, siendo los únicos capaces de anotar para el cuadro bilbaíno en los diez minutos finales. Enfrente, la efectividad de la dupla formada por Beverley y Tyree, máximos anotadores del encuentro con 24 y 21 puntos respectivamente, certificó el triunfo local con el definitivo 79-73. Una derrota por una renta de solo seis puntos que deja la eliminatoria totalmente abierta para el partido de vuelta. Miribilla dictará sentencia.