La hora se acerca. El Surne Bilbao afronta este miércoles en Miribilla a partir de las 20 horas el partido más importante de su temporada: la vuelta de la final de la FIBA Europe Cup ante el PAOK Salónica. Con seis puntos de desventaja tras la ida (79-73), los hombres de negro necesitan ganar por al menos siete para revalidar el título y hacer historia en Europa.
Los datos son claros en esta especie de segunda parte de un partido jugado con diferentes atmósferas y el mensaje del vestuario es claro: convertir el Bilbao Arena en un fortín. Melwin Pantzar apeló directamente a la grada para generar un ambiente determinante. No queda una entrada y se espera un pabellón volcado, capaz de empujar al equipo en los momentos clave.
Lejos de la ansiedad, el equipo transmite serenidad. Pantzar insiste en la necesidad de mejorar detalles detectados en Salónica, especialmente en la defensa sobre los exteriores rivales y en el acierto ofensivo. “Defender mejor y meter más”, resumió el base sueco, convencido de que ahí estará la clave. Para el sueco despedirse al final de temporada de Bilbao para recalar en el Unicaja con dos títulos europeos en el zurrón es un sueño cerca de cumplirse.
Jaworski, referencia ofensiva
Justin Jaworski, autor de 24 puntos en la ida, asume su rol con naturalidad. El escolta estadounidense rechaza hablar de presión y lo enfoca como una oportunidad. “Para eso vine aquí”, recuerda, con el objetivo de conquistar su primer título europeo. Ganar un título es siempre un aliciente y si además es europeo, su trascendencia se multiplica.
En el vestuario no se dramatiza la desventaja. Los jugadores la tienen presente, pero no como una losa. Confían en el ritmo del partido y en la capacidad del equipo para remontar en casa.
Una noche para la historia
El Bilbao Basket está ante la posibilidad de convertirse en el primer equipo en revalidar la FIBA Europe Cup. Miribilla dictará sentencia en una final que promete máxima igualdad y una atmósfera de gran cita continental.