El Surne Bilbao no quiere que la resaca emocional del título de la FIBA Europe Cup le saque del camino. Ese es el mensaje que ha transmitido Jaume Ponsarnau en la previa al duelo de este domingo (12:30) en el Bilbao Arena ante el Covirán Granada.
El técnico catalán ha reconocido que “el ser humano tiene debilidades” tras unos días de celebraciones, pero ha dejado claro que el equipo ha sabido hacer ese necesario “reset” competitivo. “Los títulos se tienen que celebrar, pero hay muy buena mentalidad. El equipo ha entrenado bien, muy convencido”, aseguró.
Compromiso de la plantilla
De hecho, esa mentalidad se ha traducido en un gesto que refuerza el compromiso del vestuario: tras los actos institucionales en Diputación y Ayuntamiento, la plantilla decidió renunciar a la habitual cena de celebración para priorizar el trabajo y llegar en las mejores condiciones al choque liguero. Un detalle que refleja el hambre competitivo de un grupo que no se conforma.
Porque el objetivo está claro: seguir peleando por entrar en los playoff de la Liga ACB. “Los discursos después de la victoria eran ambiciosos”, destacó Ponsarnau, subrayando que el equipo ya piensa en “cómo competir este final de temporada”.
Rival al alza
Enfrente estará un Granada en crecimiento. El técnico bilbaíno avisó del peligro de su rival, que llega tras ganar cuatro de sus últimos siete partidos: “Han ido creciendo, tienen individualidades importantes y muy buen juego colectivo”.
Además, aunque no ha sido confirmado oficialmente por el entrenador, el conjunto bilbaíno está pendiente del estado físico de Martin Kramplj, que terminó tocado en uno de sus tobillos tras la final ante el PAOK. Se espera, no obstante, que pueda estar disponible para el encuentro.
Ponsarnau también quiso hacer un llamamiento a la afición, clave en el fortín de Miribilla: “Sabemos la fórmula: juntos con nuestro público y en nuestra casa es donde somos capaces de desarrollar nuestro mejor juego”.
Con la euforia europea todavía reciente pero con los pies en el suelo, el Bilbao Basket encara una cita clave para demostrar que el éxito no relaja, sino que impulsa.