La ampliación del Museo de Bellas Artes suena a cuarteto de cuerda

Los amigos del Museo Bellas Artes podrán asistir hoy a un concierto para cuarteto de cuerda en la Sociedad Filarmónica
La ampliación del Museo de Bellas Artes suena a cuarteto de cuerda
Presentación de Lau Agravitas / Museo Bellas Artes
Banner de Cáritas Bizkaia (Rotación) en Bilbao

Que el Museo de Bellas Artes está en obras no es noticia. El proyecto de ampliación Agravitas, a cargo de los arquitectos Norman Foster y Luis María Uriarte, abría hoy brevemente sus puertas, entre las 10.00 y las 20.00 horas, para que los más curiosos pudieran ver los avances del Atrio Arriaga.

Lo que sí lo es, es que Juan Crisóstomo de Arriaga, el célebre compositor bilbaíno, no solo da nombre a varias salas de la renovación del museo; sino que ha conseguido que sus obras cambien los característicos golpes de martillo y el traqueteo de estaribeles y herramientas, por un cuarteto de cuerda. La pieza, compuesta a cuatro manos e inspirada en sus famosos tres cuartetos, se llama LAU Agravitas. LAU, cuatro en euskera, hace referencia a las cuatro obras que componen el cuarteto y a los cuatro compositores vascos que han participado en su creación: Gabriel Erkoreka, Javier Quislant, Zuriñe F. Gerenabarrena, e Isabel Urrutia.

Una expresión musical muy desnuda

Íñigo Alberdi, el comisario de la composición señalaba que con la pieza querían hacer un “guiño a Arriaga componiendo quizás el que pudiese ser, que no es, pero pudiese ser, ese cuarto cuarteto que no llegó a escribir”. Reconociendo la dificultad de elaborar un cuarteto de cero, una forma de expresión musical “muy desnuda”, con tan solo “cuatro voces, violín primero, violín segundo, viola, violonchelo”, Alberdi compartía que los músicos habían tenido unas pautas comunes bastante genéricas. Los artistas acordaron referirse a la ‘A’ de Arriaga y de Agravitas en sus composiciones, así como jugar con la idea de gravedad e ingravidez. A partir de ahí, cada uno se retiró a su soledad para trabajar en sus partes por separado, que hoy sonaran juntas por primera vez.

Tierra, Cielo, Líber y Raíces

El cuarteto empieza en la Tierra, Lurra, con Gabriel Erkoreka, que usa elementos que hacen referencia a la densidad, al planeta y a la gravedad. “Jugué con el elemento de bordones y notas tenidas, muy asociadas a un elemento tierra, muy sólido; que a veces entran en movimiento de manera rítmica y adquieren vida.” “Tenemos una obra de naturaleza mayormente abstracta”, con “ecos más figurativos a los tres cuartetos de Arriaga”.

Ecos que llegan hasta el cielo y reverberan también en la pieza de Quislant, Zerua, cielo. Quislant parte de un Arriaga, que en su opinión ha pasado a la historia “por la actualidad que tiene su música.” Desde esa artesanía actual de Arriaga es “complejísimo escribir” cuartetos de cuerda. Por eso, el cuarteto de Quislant recoge preguntas a veces difíciles de responder. “¿Qué significa escribir para un violín hoy en día o para un cuarteto de cuerda? ¿Cómo lo podemos afrontar desde la perspectiva de nuestro tiempo? ¿Cómo podemos afrontar la ampliación de un museo que se ha estado construyendo capa sobre capa? Todas estas preguntas están en mi pieza.”

Zerua se inspiró en “los entresijos de cómo se estaba realizando la obra, el grado de precisión con que se trabajaba, los materiales, la naturaleza, y sobre todo por una idea que me parece que es bellísima, que es que el museo se construye como se ha estado construyendo hasta ahora una vez más sobre sí mismo.”

La tercera pieza del cuarteto, la de Zuriñe F. Gerenabarrena confluye con esa idea. Expansión sin pérdida de la esencia. Liber, libre o libro, como se llama su composición, es el “líquido que hay entre la corteza del árbol y la madera.” Un concepto que representa la idea del museo para la compositora. “La obra que parte desde las raíces del árbol y llega hasta lo que serían las hojas y se expande, que es un poco para mí la idea del museo, esa idea de la de la ampliación hacia la luz”, expresaba Gerenabarrena.

Esas raíces que para Gerenabarrena son punto de partida, para el cuarteto son cierre. LAU Agravitas culmina con Sustraiak, raíces, de Isabel Urrutia. Urrutia bebe de la esencia de cualquier museo, sus pinturas, su contenido. “Como homenaje al museo, me inspiré de trazos pictóricos, de dibujos, de líneas. En mi obra intenté representar esas líneas, líneas ascendentes, descendentes, líneas verticales, oblicuas, las intenté representar como materiales sonoros, digamos que fueron como mi fuente de inspiración.” Junto a esas notas visuales, Isabel se nutre de una pequeña melodía del folklore vasco que empieza en la y finaliza en la (un sonido que evoca a la ‘A’ de Arriaga). “Es una melodía que además a mí personalmente me conmueve y me gusta mucho, entonces la utilicé también”, añadía Urrutia.

 La cita de hoy

Las composiciones de estos artistas conversaran al unísono y con los tres cuartetos de Arriaga por primera vez hoy a las 20.00 en la Sociedad Filarmónica de Bilbao. La obra al completo que atraviesa el Museo de Bellas Artes y su ampliación; pero que empieza y termina en Arriaga, podrá volver a escucharse en otoño, con la finalización y apertura de la ampliación del museo.

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