La ONCE y la Fundación ONCE para la Atención de Personas con Sordoceguera (FOAPS) han presentado esta mañana el cupón del próximo 27 de junio, Día Internacional de las Personas Sordociegas, bajo el lema «Las manos que nos hablan». Una campaña con la que pretenden visibilizar una discapacidad todavía poco conocida y defender los derechos de quienes la padecen.
El cupón como altavoz
La delegada de la ONCE en Euskadi, Usue Vallejo, destacaba que el cupón es el “buque insignia” de la organización y un vehículo para visibilizar al colectivo, pero no el protagonista de la iniciativa. Vallejo hacía alusión a las personas sordociegas, recordando que en España viven ya unas 9.000 personas con dicha discapacidad.
José Antonio Pérez, presidente del Consejo Territorial de la ONCE en Euskadi, recogía el guante reivindicando el derecho de estas personas a acceder a la comunicación, a la movilidad y a conocer lo que ocurre a su alrededor. En definitiva, “a tener una vida más fácil”. Una labor con la que insistía, está comprometido el colectivo de la ONCE.
La importancia de la mediación
En el desarrollo de dicho compromiso son fundamentales las mediadoras e intérpretes. La especialista en sordoceguera de la ONCE en Euskadi, Marta Grande, explicaba que dicha figura resulta esencial para favorecer la autonomía de las personas sordociegas. Estas profesionales, que trabajan junto a técnicos de rehabilitación y otros especialistas, adaptan los sistemas de comunicación a cada usuario, acompañan a las personas sordociegas en su día a día y facilitan el acceso a servicios sanitarios, administrativos o educativos. “Son sus ojos y sus oídos”, resumía.
Una historia de superación
La afiliada de la ONCE Marisol Díaz compartió su experiencia personal. Diagnosticada primero de sordera y años después del síndrome de Usher, relató las dificultades que encontró durante su infancia y cómo fue perdiendo progresivamente la visión. Su discapacidad, sin embargo, no le impidió tener una vida laboral plena en el corte y la confección; ni formar una familia, con tres hija oyentes y videntes “perfectas”.
Ahora, a pesar de reconocer estar perdiendo habilidades con la edad, Marisol compartía cómo el aprendizaje del braille, el uso del bastón y la ayuda de la ONCE le habían permitido recuperar autonomía. «Me he enamorado del braille», confesaba, y no es para menos.
Un compromiso de toda la sociedad
Finalmente, la consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco, Nerea Melgosa, tomaba la palabra. Suscribiéndose al mensaje inicial de Vallejo, Melgosa señalaba también que el cupón representa «una imagen, un mensaje y una reivindicación»; y defendía que desde el gobierno se deben garantizar los recursos especializados necesarios para que las personas sordociegas puedan desarrollar su proyecto de vida en igualdad de condiciones.
La campaña «Las manos que nos hablan» llevará este mensaje a través de cinco millones y medio de cupones, con el objetivo de sensibilizar a la ciudadanía y seguir avanzando hacia una sociedad más accesible e inclusiva.