Euskadi afronta una etapa de incertidumbre internacional desde una posición sólida

BBVA prevé que la economía vasca mantenga un crecimiento sólido hasta 2027 gracias al empleo, el consumo y la inversión
Euskadi afronta una etapa de incertidumbre internacional desde una posición sólida
Fotograma de un análisis económico / Depositphotos
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Hace apenas unos meses, el informe de Laboral Kutxa concluía que la economía vasca estaba demostrando una notable capacidad de resistencia pese a la inflación, la incertidumbre internacional y el debilitamiento de algunos mercados europeos. Ahora, BBVA Research llega a una conclusión muy similar, aunque amplía el foco y pone el acento en los desafíos estructurales que condicionarán el crecimiento de Euskadi durante los próximos años.

El servicio de estudios del banco prevé que el PIB vasco crezca un 1,9 % en 2026 y acelere hasta el 2,4 % en 2027, un ritmo inferior al conjunto de España pero claramente por encima del previsto para la eurozona. Si estas previsiones se cumplen, Euskadi será la tercera comunidad autónoma con mayor crecimiento del PIB por habitante entre 2019 y 2027, solo por detrás de Galicia y Castilla y León.

Los soportes de la economía vasca

Al igual que señalaba Laboral Kutxa, BBVA considera que el principal soporte de la economía vasca sigue estando en el mercado laboral. La creación de empleo continúa impulsando el consumo de los hogares, mientras el incremento de los salarios por encima de la inflación está permitiendo recuperar poder adquisitivo. A ello se suma una inversión que mantiene un comportamiento sólido y una política fiscal que continúa respaldando la actividad. Los economistas de BBVA calculan que entre 2025 y 2027 podrían crearse alrededor de 30.000 nuevos puestos de trabajo, situando la tasa media de paro en el 6,8 %, una de las más bajas del Estado.

Matices en el diagnóstico

Las coincidencias entre ambos informes son evidentes. Tanto Laboral Kutxa como BBVA consideran que la economía vasca mantiene fundamentos sólidos pese al complicado escenario internacional y coinciden en que el consumo privado, el empleo y la inversión seguirán sosteniendo el crecimiento. Sin embargo, BBVA introduce elementos que apenas aparecían en el análisis de Laboral Kutxa.

Uno de ellos es la evolución del PIB por habitante, un indicador que considera especialmente relevante para medir la mejora del bienestar económico. También concede mayor importancia a la productividad, al problema de acceso a la vivienda y a las consecuencias que puede tener el envejecimiento demográfico sobre el mercado laboral. Además, el informe incorpora un análisis de las oportunidades que puede generar el incremento del gasto europeo en defensa para la industria vasca, un aspecto prácticamente ausente en el estudio de Laboral Kutxa.

La industria, un arma de doble filo

Si existe un elemento que atraviesa todo el informe es el peso de la industria. BBVA recuerda que precisamente esa especialización industrial convierte a Euskadi en una de las economías más sensibles al encarecimiento de la energía, a las tensiones comerciales y a las interrupciones en las cadenas internacionales de suministro. La ralentización económica de Europa también puede limitar el comportamiento de las exportaciones, uno de los pilares tradicionales de la economía vasca. Aun así, el banco considera que la mejora progresiva de estos factores permitirá mantener una senda de crecimiento positiva durante los próximos ejercicios.

Crecer, pero crecer mejor

Quizá la principal diferencia respecto al discurso habitual de los informes de coyuntura es que BBVA dedica buena parte de su análisis a cuestiones estructurales. La productividad avanza más lentamente de lo deseable en algunos sectores de servicios, persisten dificultades para encontrar trabajadores cualificados y la construcción de vivienda continúa siendo insuficiente para absorber la creación de nuevos hogares. Según el informe, estas limitaciones pueden acabar dificultando la atracción de talento y reducir el potencial de crecimiento de la economía vasca durante la próxima década.

Mejor resistencia que Europa

El mensaje final del informe coincide, en esencia, con el trasladado hace poco por Laboral Kutxa: Euskadi afronta una etapa de incertidumbre internacional desde una posición relativamente sólida.

La diferencia es que BBVA mira más allá de la coyuntura inmediata. Su diagnóstico no se limita a prever cuánto crecerá la economía en 2026 o 2027, sino que plantea una cuestión de fondo: mantener el liderazgo económico del País Vasco dependerá menos del ciclo económico y más de su capacidad para ganar productividad, facilitar el acceso a la vivienda, atraer trabajadores y aprovechar las nuevas oportunidades industriales que se abren en Europa.

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