El Gobierno Vasco ha insistido en que la primera opción para los menores migrantes llegados a Ceuta debe ser intentar su retorno con sus familias siempre que existan garantías. Cuando esa reunificación no sea posible, apuesta por su acogida, pero reclama que se realice de forma planificada, dentro de la legalidad y teniendo en cuenta la capacidad de cada comunidad autónoma.
El director de Infancia, Adolescencia y Familias del Gobierno Vasco, Txema Ezkerra, ha defendido esta posición en una entrevista en Radio Euskadi. Según ha explicado, el sistema vasco de acogida está trabajando actualmente por encima de su capacidad ordinaria, aunque todavía no se encuentra totalmente tensionado.
Euskadi supera su capacidad ordinaria de acogida
Ezkerra ha señalado que los tres territorios de Euskadi se encuentran por encima de su capacidad habitual, con Bizkaia como territorio con una mayor presión. Pese a ello, ha asegurado que el sistema vasco continúa ofreciendo una atención «de garantía y de calidad».
El responsable vasco ha coincidido con la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, en que se está alcanzando progresivamente un nivel excepcional que puede dificultar una atención adecuada. «Es a lo que no queremos llegar», ha afirmado.
Ezkerra ha advertido de que aumentar la capacidad de acogida no consiste únicamente en habilitar lugares para dormir. También son necesarios recursos humanos y económicos, profesionales especializados y una red comunitaria que permita atender a los menores y desarrollar sus proyectos de vida.
Por este motivo, el Gobierno Vasco rechaza las derivaciones de menores «impuestas, improvisadas y sin garantías». Ezkerra ha insistido en que cualquier decisión debe estar guiada por el interés superior del menor y contar con información, planificación y coordinación entre administraciones.
Prioridad al reagrupamiento familiar
Tras las últimas llegadas de migrantes a Ceuta, Ezkerra ha recordado que existe un mandato legal que obliga a estudiar individualmente la situación de cada menor. Este proceso debe permitir identificarles, localizar a sus familias y analizar si existen condiciones seguras para un posible reagrupamiento.
«En aquellos en los que no sea seguro, porque hay una situación de especial vulnerabilidad, no es posible localizar a las familias o las circunstancias no son adecuadas, entonces es cuando se le hace la acogida», ha explicado.
Para el director de Infancia, Adolescencia y Familias, especialmente entre los niños de menor edad, el mejor entorno es su familia siempre que pueda garantizarse su seguridad. Por ello, ha reclamado información fiable antes de abordar cualquier distribución entre comunidades autónomas.
Reclama al Estado más recursos para Ceuta
Ezkerra considera que el Estado debe centrarse primero en proteger a los menores y proporcionar a Ceuta todos los medios necesarios para realizar una atención individualizada, identificar a los niños y mantener contacto con sus familias.
A su juicio, antes de plantear nuevos acogimientos debe analizarse cuántos menores atiende actualmente cada territorio y qué comunidades disponen de una mayor capacidad. Solo después, según ha defendido, deberían adoptarse decisiones desde la cooperación y la corresponsabilidad.
El responsable vasco también ha criticado la negativa de algunas comunidades autónomas a aplicar la normativa. Ha considerado «inadmisible» que territorios donde esta materia está gestionada por Vox anuncien que no cumplirán la ley y ha pedido al Estado que actúe para garantizar su cumplimiento.
«Euskadi es solidaria y cumplirá la ley», ha remarcado Ezkerra, aunque ha reiterado que el Gobierno Vasco no está dispuesto a aceptar la acogida «en cualquier condición o de cualquier manera».
Hasta 600 menores de muy corta edad
Ezkerra ha destacado además que entre las personas llegadas a Ceuta existe un perfil diferente al observado en anteriores crisis migratorias. Según los datos manejados, podría haber hasta 600 menores de muy corta edad, con una presencia significativa de niñas.
Esta circunstancia obliga, según ha explicado, a disponer de una atención más individualizada y de equipamientos adaptados a las diferentes edades. En el caso de las niñas más pequeñas, ha señalado la necesidad de activar protocolos específicos contra la trata, la violencia sexual y la violencia de género.
El asunto volverá a abordarse en la Conferencia Sectorial de Infancia y Juventud prevista para el 27 de agosto. Ezkerra ha reconocido que se trata de una situación extraordinaria y ha defendido que las administraciones deberán mostrar flexibilidad para tratar las cuestiones necesarias.
El Gobierno Vasco niega un cambio de postura
Txema Ezkerra ha rechazado que exista un cambio de criterio del Ejecutivo vasco respecto a los menores migrantes. Ha asegurado que la posición continúa basada en una «consigna fundamental»: proteger el interés superior del menor y tratar de favorecer, cuando sea posible y seguro, su retorno y reagrupamiento familiar.
También se ha referido a los 584 menores acogidos actualmente en Bizkaia, una cifra facilitada por Elixabete Etxanobe. Para Ezkerra, este dato demuestra la distancia respecto a las posiciones que plantean no acoger a ningún menor y refleja que Euskadi está asumiendo esta atención por encima de sus capacidades ordinarias.