La plantilla del Athletic ha puesto fin a su silencio. Después de la victoria en Balaídos, Iñaki Williams y Unai Simón explicaron ante los medios de comunicación, entre ellos Radio Popular-Herri Irratia, los motivos que llevaron a los jugadores a no atender a la prensa después del encuentro ante el Barcelona.
Los dos capitanes pidieron disculpas por aquella decisión y dejaron claro que el conflicto va mucho más allá de la polémica surgida alrededor de las entradas. Detrás hay una serie de desencuentros con la directiva que, según explicaron, vienen acumulándose desde hace varias temporadas y afectan no solamente a la primera plantilla masculina, sino también a empleados del club y a las jugadoras del primer equipo femenino.
«Fue una herramienta para dar una señal a la directiva y al presidente. Funcionó», reconoció Unai Simón, que explicó que los jugadores habían intentado reunirse con Jon Uriarte antes del encuentro frente al Barcelona sin que finalmente pudiera celebrarse ese encuentro.
El guardameta habló de «pequeños detalles» que se han ido acumulando durante varias temporadas. «Es una bola de cuatro años», resumió.
Las entradas, «lo de menos»
Tanto Simón como Williams quisieron rebajar especialmente la importancia del asunto de las entradas, uno de los motivos que había trascendido públicamente durante los últimos días.
«Se le ha dado mucho bombo al tema de las entradas. Estamos dispuestos a pagarlas», aseguró Simón, antes de insistir en que existen «muchas cosas por detrás» y que la situación afecta también a otros trabajadores del Athletic y a las jugadoras del femenino.
Iñaki Williams fue todavía más contundente. «El tema de las entradas es lo de menos», señaló el capitán, molesto con la interpretación que se había hecho del conflicto.
«Queremos dejar claro que esto no es una rabieta de niños pequeños. Va mucho más allá», explicó. Eso sí, Williams evitó entrar en los detalles de las diferencias existentes: «Los problemas se quedan en casa. No hay que hacer más ruido del que hay».
«Nos uníamos a la protesta de todos los trabajadores»
El capitán explicó también por qué la plantilla entendió que había llegado el momento de dar un paso tan poco habitual como dejar de atender a los medios de comunicación.
«Creíamos que era el momento de hacer algo porque la senda que estaba tomando no nos estaba gustando y nos uníamos a la protesta de todos los trabajadores», aseguró.
Williams insistió en que el plante no pretendía defender exclusivamente los intereses de los futbolistas. La plantilla consideraba que era la forma de hacerse escuchar también por situaciones que afectan a otros estamentos del club.
«Creíamos que la única manera de tener voz, ya no solo por nosotros sino por los empleados y también por las jugadoras del primer equipo femenino, era hacer un plante», explicó.
Reunión pendiente con Jon Uriarte
El siguiente paso será sentarse con el presidente y la Junta Directiva. Williams confirmó que Jon Uriarte ya se ha puesto en contacto con los capitanes y que queda fijar la fecha de una reunión que debería celebrarse en los próximos días.
El objetivo de los futbolistas es cerrar definitivamente el conflicto.
«Ojalá podamos llegar a un acuerdo, que seguro que por las dos partes es lo que queremos», señaló Williams, que pidió «estar unidos y priorizar lo que es el Athletic».
Unai Simón también quiso transmitir un mensaje conciliador. Pese a todo el ruido generado durante los últimos días, aseguró que la relación con Uriarte y con la directiva «es buena» y se mostró convencido de que las dos partes acabarán llegando «a buen puerto».
El portero reconoció además que la ausencia de explicaciones por parte de los jugadores había alimentado todo tipo de interpretaciones. «Se han hablado muchas cosas sin saber y es normal. Tampoco hemos dado pie a que se conozcan todas las cartas sobre la mesa», admitió.
El vestuario quiere cerrar el asunto
Los capitanes sostienen que la situación no ha afectado al rendimiento ni a la convivencia dentro del vestuario. De hecho, la respuesta deportiva llegó en Balaídos con una victoria especialmente necesaria.
Ahora quieren que el foco vuelva a estar exclusivamente sobre el terreno de juego.
Williams reconoció que el entrenador estaba preocupado por la posibilidad de que toda la polémica terminara provocando crispación entre el equipo y la afición. Por eso, tras conseguir los tres puntos, el mensaje de los capitanes fue inequívoco: hablar internamente, resolver las diferencias y cerrar un conflicto que, según ellos mismos reconocen, se ha hecho mucho más grande de lo que realmente es.
«Es momento de estar unidos», resumió Iñaki Williams.
El plante sirvió para provocar una reacción. Ahora queda la reunión con Jon Uriarte y la Junta Directiva para comprobar si esa señal enviada por la plantilla termina convirtiéndose en un acuerdo.