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Alexis Santana, pionero en cardiología veterinaria

El veterinario recuerda que un perro mayor no tiene por qué dejar de correr y jugar, aunque vigilando el cansancio o dificultad respiratoria

Podcast Sociedad

Alexis Santana: el veterinario que opera corazones de animales de menos de un kilo

Alexis Santana, veterinario especializado en cardiología y cirugía cardíaca / Facebook

La cardiología veterinaria ha experimentado una profunda transformación durante las últimas décadas. El veterinario y cardiólogo intervencionista Alexis Santana, pionero en diferentes técnicas cardiovasculares aplicadas a animales, ha explicado que enfermedades que hace apenas veinte años solo podían tratarse con medicamentos cuentan actualmente con posibilidades quirúrgicas que permiten actuar directamente sobre el problema.

El mito del infarto en los perros

Uno de los errores más extendidos entre las familias es atribuir a un infarto la muerte repentina de un perro con problemas cardíacos. Santana ha señalado que los infartos son muy infrecuentes en los perros, principalmente porque su metabolismo y su circulación coronaria son diferentes a los de las personas.

Los animales no desarrollan habitualmente las placas de aterosclerosis características de muchos problemas cardiovasculares humanos. Cuando se produce un infarto en un perro, suele estar relacionado con otros fenómenos, como embolismos provocados por coágulos o tumores.

Mucho más frecuente es la enfermedad valvular, presente en una elevada proporción de los pacientes cardíacos veterinarios y que también afecta a los seres humanos. Por ello, Santana ha insistido en la necesidad de abandonar explicaciones simplistas cuando aparece un problema de corazón.

La edad no debe convertir al perro en sedentario

Otro de los mitos que el especialista ha tratado de desmontar está relacionado con el envejecimiento. Que un perro tenga más años no significa necesariamente que tenga que caminar menos, cansarse constantemente o dejar de jugar.

La edad incrementa el riesgo de determinadas patologías, pero un animal cuyo corazón funciona correctamente debería mantener una capacidad de ejercicio acorde con su situación física. Una reducción significativa de la actividad puede ser precisamente una señal que aconseje estudiar su estado cardiovascular.

Santana ha defendido así que determinados cambios que tradicionalmente se han atribuido simplemente a la edad merecen atención veterinaria.

Cirugía para pacientes de menos de un kilo

La diferencia de tamaño entre las personas y algunos animales ha sido durante años uno de los grandes obstáculos para desarrollar la cirugía cardíaca veterinaria. Buena parte de los materiales disponibles procedían inicialmente de la medicina humana y resultaban demasiado grandes para utilizarlos en perros o gatos pequeños.

Santana lleva cerca de veinte años trabajando en cirugía cardiovascular veterinaria y se ha formado también junto a especialistas de medicina humana en cardiología intervencionista, una disciplina que permite realizar determinadas operaciones sin necesidad de abrir el corazón.

Esa experiencia le ha llevado incluso a participar en el desarrollo de dispositivos específicos para veterinaria. Su equipo ha trabajado en herramientas destinadas a intervenir determinadas patologías congénitas en perros de menos de tres kilos y ha llegado a operar pacientes de aproximadamente 950 gramos.

Un hurón y una intervención inédita

La complejidad no siempre depende únicamente del tamaño. A lo largo de su trayectoria, Santana ha intervenido perros, gatos, hurones e incluso lemures, adaptando las técnicas a la anatomía de cada especie.

Entre todos esos pacientes, ha destacado especialmente el caso de un hurón afectado por filaria, una enfermedad provocada por un parásito que puede alojarse en el corazón. La intervención obligaba a extraer el gusano para evitar la muerte del animal.

Según ha explicado el especialista, hasta aquel momento no se había documentado con éxito una operación de esas características en un hurón. El pequeño tamaño del animal y la dificultad para acceder a su corazón convirtieron el procedimiento en uno de los mayores retos de sus veinte años de profesión. El animal fue intervenido con éxito en Canarias y el caso terminó convirtiéndose en una referencia para intervenciones posteriores.

Respirar más de 40 veces por minuto puede ser una señal

La evolución de la cardiología veterinaria no se ha producido únicamente en el quirófano. También ha mejorado considerablemente la detección precoz de las enfermedades.

Santana ha recomendado a las familias prestar atención a la frecuencia respiratoria de sus mascotas cuando descansan durante la noche. Si un perro supera aproximadamente las 40 respiraciones por minuto estando en reposo, puede existir un problema que aconseje acudir al veterinario.

La pérdida de actividad también puede servir de aviso. Actualmente, ante la aparición de un soplo o una alteración respiratoria, los profesionales disponen de radiografías, ecografías y marcadores cardíacos que permiten estudiar al paciente mucho antes que hace unos años.

Detectar una enfermedad en sus primeras fases ofrece además mayores posibilidades terapéuticas, ya que un corazón excesivamente deteriorado puede limitar las opciones de tratamiento o intervención.

Ejercicio y alimentación como prevención

En materia preventiva, el especialista ha situado dos elementos en primer plano: actividad física moderada y alimentación equilibrada. Son recomendaciones similares a las que reciben las personas para proteger su salud cardiovascular.

Existen medicamentos capaces de ralentizar la progresión de determinadas enfermedades, pero Santana considera que mantener una alimentación adecuada y ejercicio regular continúa siendo una de las principales herramientas para conservar la salud de los animales.

Más protección para animales y veterinarios

La proximidad del Día Mundial de los Animales también ha servido para abordar la relación de la sociedad con las mascotas. Santana ha advertido de que todavía queda camino por recorrer en materia de protección y concienciación animal.

Los profesionales veterinarios se encuentran en ocasiones con animales abandonados o maltratados, pero también afrontan situaciones en las que la frustración de algunas familias ante la enfermedad de su mascota termina trasladándose al propio personal sanitario.

Por ello, ha reclamado una visión más amplia del bienestar animal que incluya tanto el cuidado responsable de las mascotas como el respeto a los veterinarios y enfermeros veterinarios que trabajan diariamente por su salud.

Los animales también muestran afecto y tristeza

Santana ha defendido además la capacidad de los animales para expresar emociones y establecer vínculos afectivos con las personas. Quienes conviven con una mascota pueden reconocer comportamientos asociados al cariño, la tristeza o la alegría y comprobar la intensidad de esos vínculos familiares.

El especialista ha recordado que perros y gatos dependen en gran medida de las personas con las que viven y que esa relación refuerza precisamente la responsabilidad de protegerlos, cuidarlos y atender su salud a lo largo de toda su vida.


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