La inteligencia artificial continúa dando pasos de gigante para parecerse cada vez más a las personas, al menos en su forma de relacionarse. La semana pasada, ChatGPT lanzó en Estados Unidos una importante actualización que llegará progresivamente al resto de países y licencias. Se trata de una evolución de su función de memoria, un salto adelante que permite a la IA rebuscar y sintetizar la información de todos los chats históricos para conocer mejor al usuario.
Hasta ahora, la plataforma mantenía una memoria lineal y básica. Si un usuario mencionaba el nombre de un familiar o un destino de vacaciones, la IA lo apuntaba en una lista para tenerlo en cuenta en esa conversación. Sin embargo, la nueva herramienta, bautizada conceptualmente como ‘Dreaming’ (Sueños), funciona de manera similar a cómo el cerebro humano procesa la información por la noche: revisa todo el historial, conecta los datos y actualiza los recuerdos para que no queden obsoletos. «Lo que va a hacer ‘Dreaming’ es revisar todo lo que hay y, en lugar de mantener de forma estática un ‘me voy a ir de vacaciones a Estambul’, mantendrá el ‘ya he estado en Estambul’, con lo cual va a conocerme muchísimo mejor y las respuestas van a ser mucho más atinadas».
¿Más fidelización o más dependencia?
Esta nueva capacidad de recordar a largo plazo y de forma interconectada genera una reacción muy positiva en la mayoría de los usuarios, ya que evita tener que repetir información constantemente y simula una atención casi humana. «Nos gusta que nos traten así porque parece que se genera como más importancia en la relación», explicaba Ricardo Devis en la sección IA para andar por casa de Radio Popular. No obstante, esta mejora también tiene una doble lectura. Esta evolución busca conocernos mejor, lo cual nos va a fidelizar más o va a generarnos más dependencia, depende de cómo se mire.
El avance vuelve a poner sobre la mesa el eterno conflicto entre la personalización del servicio y la privacidad de los datos personales. Para aquellos usuarios más aprensivos con su intimidad, esta función plantea nuevas dudas, especialmente en las versiones gratuitas o más baratas de la aplicación, que carecen de robustos «guardarraíles» de protección.
Para quienes prefieran no dejar rastro, la única opción sigue siendo el borrado manual del historial, aunque esto neutralice por completo las ventajas de la herramienta. «Si borras todos los chats, efectivamente ahí no hay nada que rascar; pero ojo, que antes de que los borres, la verdad es que también te pueden extraer información», advirtió el experto, recordando que ChatGPT ya supera los mil millones de usuarios semanales en todo el mundo.
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