San Juan de Gaztelugatxe ha dejado de ser ese «rincón tranquilo» de la costa vizcaína que muchos conocieron de pequeños para convertirse en un fenómeno global. Su aparición como escenario de grandes producciones audiovisuales lo catapultó a la fama internacional, atrayendo a visitantes de todo el mundo y obligando a las instituciones a repensar su gestión para evitar que el éxito turístico acabara con su riqueza natural.
En los micrófonos de Radio Popular Herri Irratia, Alex Pelaez, Director General de Medio Ambiente de la Diputación Foral de Bizkaia, ha explicado cómo se ha pasado de la masificación inicial a un modelo de gestión sostenible. «Ha sido un paso necesario», asegura Pelaez, refiriéndose a la implantación del sistema de tickets gratuitos y el control de aforos, medidas vitales para compatibilizar la afluencia de gente con la conservación del monumento natural.
Más que una foto: un ecosistema frágil
Aunque para muchos visitantes Gaztelugatxe es el escenario perfecto para una foto de Instagram, Pelaez recuerda que ante todo es un Biotopo protegido. La gestión actual no solo busca ordenar el flujo de personas, sino garantizar «espacios de calma» para las especies que habitan el lugar.
Este control de aforo ha tenido un efecto secundario positivo: la mejora de la experiencia del visitante. Según el Director de Medio Ambiente, visitar el enclave con una afluencia controlada permite disfrutar de la naturaleza de una forma que la masificación anterior impedía.
Seguridad: «No es un paseo marítimo»
Uno de los puntos en los que más incide la Diputación es la seguridad. El entorno es agreste, un acantilado expuesto al mar Cantábrico y a las inclemencias meteorológicas. A pesar de ello, se siguen viendo imprudencias. «Vemos gente con tacones o chancletas», lamenta Pelaez, quien insiste en que el terreno cuenta con zonas pavimentadas, rocas, cuestas y escaleras que requieren un calzado cómodo y cerrado.
El respeto a los horarios también juega un papel crucial en la seguridad. Fuera de las horas de control, los servicios de asistencia se reducen y la visibilidad disminuye, aumentando el riesgo de accidentes en un terreno complejo.
Un legado compartido
De cara al futuro, la estrategia pasa por el Consejo de Cooperación, donde se coordinan las competencias de los ayuntamientos de Bermeo y Bakio junto con la Diputación para gestionar cuestiones como la movilidad y la seguridad.
El mensaje final de Pelaez a la ciudadanía es claro: hay que sentir Gaztelugatxe como propio, pero entender que eso conlleva la obligación de cuidarlo. «Debemos conservarlo tal y como nos lo dejaron nuestros padres para que lo disfruten nuestros hijos y nietos», concluye.
