El día a día de un autónomo ya es, de por sí, una carrera de obstáculos. Sin embargo, lo que le ha tocado vivir esta semana a la empresa vasca Exel Eventos supera cualquier guion cinematográfico. Lo que comenzó como un alquiler habitual de equipos de sonido de gama alta para DJs se convirtió en una pesadilla de apropiación indebida, persecución en redes sociales, guardias nocturnas y una tensa confrontación en el municipio de Sestao para recuperar un material valorado en casi 15.000 euros.
El «modus operandi»: la trampa perfecta del tecnicismo
El sospechoso, un antiguo DJ conocido en la zona de Sestao que arrastra un historial de problemas de vulnerabilidad y adicciones, utilizó sus profundos conocimientos técnicos para ganarse la confianza de la empresa. «Cuando te habla, te da toda clase de detalles de cómo va a ser el evento… no te hace sospechar en ningún momento», relata Alex Muñoz, fundador de Exel Eventos.
El individuo cumplió con todos los protocolos de seguridad de la plataforma web: aportó su DNI, abonó el coste del alquiler y dejó una fianza en metálico de 1.000 euros. Incluso, en el momento de la recogida el pasado 3 de junio, demostró un nivel de tecnicismo asombroso al corregir a uno de los empleados de la empresa sobre el tipo de cableado de fibra óptica que se llevaba. La única señal de alarma fue estética al ver sus «pintas», pero la documentación era legal. Nada hacía presagiar que, al día siguiente, el cliente desaparecería sin dejar rastro con equipos cuyo valor roza los 15.000 euros.
De empresarios a detectives privados en Sestao
Tras vencerse el plazo de devolución y constatar el bloqueo absoluto de las comunicaciones con el arrendatario, los miembros de Exel Eventos decidieron no quedarse de brazos cruzados. Localizaron la dirección del sospechoso a través del DNI y se presentaron en su vivienda. La primera respuesta del individuo fue una burda coartada: afirmó que le habían robado el material del interior de su furgoneta.
Ante la pasividad inicial de los mecanismos judiciales y el temor a perder un equipamiento vital para los eventos del fin de semana, Alex Dreiki, socio de la empresa, subió un vídeo denuncia a Instagram que fulminó las redes sociales alcanzando más de 50.000 reproducciones. La movilización de los vecinos de Sestao fue inmediata. Centenas de mensajes comenzaron a llegar revelando el paradero del sospechoso, sus puntos de reunión y una realidad mucho más oscura.
«Montamos vigilancia delante de su casa toda la noche del día 4 por si los equipos salían… Prácticamente hemos estado sin dormir», confiesa un exhausto Alex Muñoz.
La «mafia» que exprime a los más vulnerables
La presión vecinal y el rastreo digital destaparon lo que parece ser una trama delictiva masiva y organizada, presuntamente liderada por una familia de la zona ampliamente fichada por las autoridades. Según los testimonios recogidos por los afectados, esta red utiliza un patrón delictivo perverso: captan a personas en exclusión social o situación vulnerable para que realicen los contratos de alquiler de maquinaria.
Al estar estas personas en situación de insolvencia, los juzgados se ven de manos atadas. «Se nutren de personas vulnerables porque saben que cuando llegan a juicio no van a tener que devolver los equipos. La ley penaliza al afectado: te aplican porcentajes de desgaste y acabas cobrando una miseria por un equipo que te costó miles de euros», denuncia con indignación Muñoz. Al parecer, esta red no solo actúa en el sector audiovisual, sino que ya habría golpeado con el mismo método a empresas de construcción y metalurgia en toda Bizkaia.
Un rescate de película gracias a una fotografía
El desenlace de la primera parte de este calvario ocurrió la tarde-noche de ayer. El entorno del sospechoso intentó mediar ante el escándalo mediático asegurando que el equipo sería devuelto. No obstante, al personarse la empresa de nuevo en la vivienda, el presunto estafador volvió a negar tener los aparatos en su poder.
El juego de mentiras se desmoronó cuando los responsables de Exel Eventos le mostraron una fotografía reciente donde se veía claramente que los equipos de sonido estaban escondidos en el interior de ese mismo domicilio. Sin escapatoria técnica ni argumentos, el hombre no pudo «negar la máxima», abrió la puerta y permitió el acceso. La empresa logró recuperar la parte más sustancial y costosa del material: los reproductores de DJ y mesas de mezclas (los cotizados CDJs), una carga valorada en unos 8.000 euros.
La cruzada continúa: altavoces y micrófonos siguen en el mercado negro
A pesar del éxito parcial, la batalla de Exel Eventos no ha terminado. Todavía permanece desaparecido el resto del lote alquilado —altavoces profesionales, generadores eléctricos, micrófonos y material de iluminación— valorado en otros 7.000 euros. La empresa ya ha ampliado la denuncia ante la Ertzaintza, aportando la identidad de los colaboradores de la trama que se mostraron agresivos durante las pesquisas privadas.
Agradecidos infinitamente con la solidaridad del pueblo de Sestao, los jóvenes empresarios mantienen su cruzada personal, no solo por recuperar lo que es suyo, sino para alertar al resto de pymes y autónomos de Euskadi. La indefensión legal ante delincuentes declarados insolventes obliga, desgraciadamente, a que las propias víctimas tengan que arriesgar su integridad para defender sus herramientas de trabajo.
