«Hay pacientes a los que a los 10 años la prótesis de cadera no les funciona»: el CSIC diseña prótesis más duraderas e inmunes a las infecciones

Investigadores consiguen diseñar implantes resistentes a las superbacterias y capaces de adaptarse al hueso para aumentar su vida útil

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«Hay pacientes a los que a los 10 años la prótesis de cadera no les funciona»: el CSIC diseña prótesis más duraderas e inmunes a las infecciones

Banner de Cáritas Bizkaia (Rotación) en Bilbao

La resistencia a los antibióticos se ha convertido en una de las alertas sanitarias más preocupantes del siglo XXI. Tal y como advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS), la falta de alternativas eficaces nos arriesga a volver a una era preantibiótica, donde intervenciones quirúrgicas rutinarias —como la colocación de un implante de cadera o rodilla— podrían complicarse gravemente por la acción de bacterias rebeldes.

Para abordar esta problemática, el programa EgunOn Bizkaia ha contado con la presencia de Ana Conde del Campo, investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM-CSIC) y líder del grupo COPROMAT, quien ha detallado los avances de su equipo en el desarrollo de materiales inteligentes capaces de defenderse por sí mismos del ataque bacteriano.

El reto del biofilme en los implantes

Durante la entrevista, la investigadora ha explicado que muchas de las bacterias responsables de las complicaciones no proceden del exterior, sino que forman parte de la propia microbiota del paciente. Aunque la asepsia en los quirófanos es máxima y el riesgo de infección por falta de higiene es bajísimo, existen circunstancias en las que estos microorganismos logran colonizar la superficie del implante.

El principal peligro radica en que las bacterias tienen la capacidad de crear un biofilme sobre el material en tan solo 24 horas, lo que las vuelve extremadamente resistentes a los fármacos habituales. Esta colonización puede derivar en una infección profunda y, finalmente, en el rechazo de la prótesis.

Para evitarlo, la estrategia del CSIC pasa por modificar las propiedades de los materiales: «Si le damos una propiedad al material que inhiba la adherencia bacteriana, estamos dando tiempo a las células óseas a que se incorporen sobre él», ha señalado Conde del Campo. De este modo, el propio organismo gana la partida y los tratamientos aplicados ganan en eficacia.

Éxito en la fase experimental y aplicaciones en prótesis

Los avances del grupo COPROMAT se han centrado principalmente en las aleaciones de titanio (prótesis de cadera) y de cobalto-cromo-molibdeno (implantes de rodilla). La investigación se encuentra en un estado muy avanzado y ya se ha comprobado su viabilidad en modelos animales.

En ensayos con conejos, a los que se les indujo infecciones con cepas altamente agresivas, los tratamientos superficiales han alcanzado tasas de éxito del 99% en la prevención de la infección.

Además de su uso biomédico, la científica ha destacado que estos recubrimientos se están ensayando en aceros inoxidables para arquitectura o espacios de gran concurrencia. El objetivo en estos entornos es reducir la transmisión indirecta de infecciones por contacto en superficies públicas, actuando como barrera complementaria a los protocolos de limpieza.

Del laboratorio al paciente: el obstáculo del ensayo clínico

A pesar de los prometedores resultados, el salto al mercado sanitario enfrenta barreras económicas y logísticas. Aunque la tasa de infección inicial en cirugías es baja (entre el 1% y el 2%), el envejecimiento de la población y el aumento del número de intervenciones hacen que la cantidad total de afectados sea significativa. Sin embargo, para comercializar estos desarrollos se requieren ensayos clínicos muy amplios y de elevado coste. A esto se suma que la mayoría de los fabricantes de prótesis no se encuentran en España, sino en países como Estados Unidos o Suiza. Según ha subrayado la investigadora, garantizar la viabilidad del implante desde el primer momento no solo mejora sustancialmente la calidad de vida del paciente al evitar una segunda intervención, sino que reduce de forma drástica el elevado gasto sanitario asociado a ingresos prolongados y medicación continua.

«Se habla de una media de 15 años»: innovación para la durabilidad

Preguntada por el margen real de vida útil de las prótesis, Ana Conde del Campo ha recordado la variabilidad a la que se enfrentan en la práctica clínica: «Se habla de media de 15 años, lo cual quiere decir que hay pacientes que pueden estar hasta 30 y otros a lo mejor en 10 ya la cadera no va a hacer su función». Para atajar esta problemática y prolongar la durabilidad al máximo, las líneas de trabajo actuales no solo combaten las bacterias, sino que han buscado mejorar la integración biomecánica. Mediante técnicas de fabricación aditiva (impresión 3D) y el desarrollo de nuevas aleaciones, se ha logrado ajustar la porosidad del implante a la del hueso real para reducir el módulo de Young. De este modo, las células óseas reciben el estímulo mecánico adecuado para regenerar hueso alrededor de la prótesis, reduciendo el riesgo de reabsorción ósea.


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