El geólogo Eder Amayuelas ha pasado por los micrófonos de Radio Popular-Herri Irratia para presentar la charla que se celebra este viernes, 22 de mayo, a las 19:00 horas, en el local Zabaltegi, situado en Alameda Recalde número 1, en Bilbao. El encuentro forma parte de la iniciativa No es normal y plantea una reflexión abierta sobre la situación energética actual, los límites materiales del planeta y las consecuencias sociales, económicas y geopolíticas de una crisis ecosocial que ya está teniendo efectos visibles.
Una crisis climática que también es energética
Amayuelas ha explicado que la crisis climática no se limita a la subida del nivel del mar, la pérdida de biodiversidad o la desaparición de especies. En su opinión, la crisis energética avanza en paralelo y ya está dejando consecuencias en la geopolítica, en los conflictos internacionales y en el bolsillo de la ciudadanía.
El geólogo ha señalado que la lucha contra el cambio climático se ha pospuesto durante años a nivel institucional. Sin embargo, ha advertido de que la crisis energética se está manifestando ya de forma directa. Según ha indicado, los problemas vinculados al acceso a los recursos fósiles y a los materiales críticos están detrás de tensiones, guerras y una creciente preocupación global.
El mito del crecimiento infinito
Durante la entrevista, Amayuelas ha cuestionado uno de los grandes mantras económicos de las últimas décadas: la idea de que la economía puede crecer de manera ilimitada. Ha recordado que vivimos en una sociedad capitalista basada en el crecimiento constante, pero dentro de un planeta con recursos finitos.
“El crecimiento sostenible ya es un poco oxímoron en sí”, ha afirmado. En esa línea, ha citado una frase del divulgador Antonio Turiel para subrayar la contradicción de ese modelo: “Crecer por crecer es la filosofía de un tumor”.
La campaña No es normal parte precisamente de esa idea. Amayuelas ha explicado que no es normal haber asumido como habitual un escenario de abundancia permanente, con minerales, energía y bienes materiales siempre disponibles, baratos y fáciles de extraer. A su juicio, esa normalidad aparente ha calado profundamente en la sociedad, aunque nunca ha respondido a los límites reales del planeta.
Renovables sí, pero no para mantener el mismo modelo
El geólogo ha defendido la necesidad de avanzar en la transición energética, pero ha advertido de que no puede hacerse sin revisar el modelo productivo y económico actual. Ha señalado que las energías renovables generan soberanía energética y son imprescindibles, pero ha criticado que se estén planteando como una simple sustitución de los combustibles fósiles dentro del mismo esquema de crecimiento.
Amayuelas ha puesto el foco en los grandes proyectos industriales renovables, como las macroplantas fotovoltaicas o los macroproyectos solares. Según ha explicado, dependen de materiales críticos que no existen en cantidades ilimitadas y no pueden sostener una transición global si el consumo energético sigue aumentando.
Además, ha recordado que la electricidad representa solo una parte del consumo total de energía. “Esto al final genera un 20% de la energía que consumimos, que es la eléctrica”, ha apuntado. El resto continúa dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles, porque buena parte de los procesos industriales y de la organización social actual siguen necesitándolos.
“Hay que dejar de hacer cosas”
Uno de los puntos centrales de la conversación ha llegado al hablar del decrecimiento. Amayuelas ha reconocido que es la parte más incómoda del debate, porque implica asumir que no todo puede mantenerse como hasta ahora. “No podemos seguir creciendo, hay que dejar de hacer cosas”, ha afirmado.
El geólogo ha insistido en que esto no significa volver a las cavernas ni renunciar a derechos básicos. Ha defendido que el cambio no debe ser solo tecnológico, sino sobre todo social. En ese sentido, ha apostado por fortalecer las redes comunitarias, la organización local y los sistemas de apoyo entre vecinos y vecinas.
También ha puesto ejemplos cotidianos para explicar qué tipo de consumos pueden revisarse sin perder calidad de vida. Ha mencionado que no es sostenible cambiar de iPhone cada año ni recurrir continuamente a herramientas de inteligencia artificial para usos puramente recreativos. A su juicio, el debate debe centrarse en qué actividades son necesarias para una vida digna y cuáles responden simplemente a una lógica de derroche.
Decrecer desde las sociedades privilegiadas
Amayuelas ha matizado que hablar de decrecimiento no significa pedir sacrificios a quienes ya viven en situaciones límite. Ha señalado que a una familia de Gaza, por ejemplo, no se le puede pedir que decrezca, porque ya ha sufrido un colapso absoluto.
Por eso, ha situado la responsabilidad en las sociedades occidentales más acomodadas, que han normalizado vivir en la abundancia a costa de otros territorios. “Cuando hablamos de decrecer, estamos hablando de que las sociedades avanzadas de Occidente tengamos que decrecer un poco”, ha explicado.
La charla de este viernes en Bilbao busca acercar este debate a la ciudadanía y abrir una reflexión sobre los límites energéticos y materiales del planeta. El encuentro se celebra a las 19:00 horas en el local Zabaltegi, en Alameda Recalde número 1, dentro de la campaña No es normal.
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