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Hablamos con Eduardo Casas, consultor energético en Led´s Go

El gas y el calor presionan la factura tras un agosto de récords

Podcast Sociedad

La luz se dispara en septiembre: «Son parámetros preocupantes»

El elevado precio de la factura de la luz obliga a hacer números / F01photo/ Depositphotos

La factura eléctrica ha vuelto a situarse en el centro de las preocupaciones de los hogares tras un verano marcado por el calor y por el encarecimiento del mercado mayorista. Eduardo Casas, de la consultora energética Led’s Go, en Miribilla, ha analizado  las causas de esta subida y ha señalado al aumento de la demanda, la menor aportación de algunas energías renovables y el coste del gas como algunos de los principales factores.

El calor ha elevado el consumo eléctrico

El verano ha dejado una situación poco habitual en el consumo energético. Casas ha explicado que tradicionalmente la demanda eléctrica disminuye durante los meses estivales debido a las vacaciones y a una menor actividad de numerosas empresas y fábricas.

Sin embargo, este año el fuerte calor ha cambiado parcialmente esa tendencia. «La gente ha puesto el aire acondicionado de noche, que eso es un poco atípico», ha señalado.

El incremento del uso de los aparatos de climatización se ha producido además en unas horas especialmente sensibles: cuando desaparece la producción solar y es necesario recurrir a otras tecnologías para cubrir la demanda.

Menos hidráulica y eólica durante el verano

Casas ha recordado que los meses de verano suelen resultar complicados para el precio de la electricidad. La escasez de precipitaciones limita la producción de las centrales hidroeléctricas y, cuando tampoco hay suficiente viento, los aerogeneradores reducen su aportación al sistema.

La consecuencia es que resulta necesario recurrir a tecnologías de generación más caras. «La energía es más barata cuanto menos tecnología haga falta para producirla», ha explicado el consultor.

Según los datos que ha aportado durante la entrevista, febrero ha cerrado por encima de los 16 euros por megavatio hora y marzo y abril se han situado alrededor de los 42 euros, mientras que posteriormente ha comenzado una escalada. Agosto ha alcanzado los 118 euros por megavatio hora y el 2 de septiembre el precio se ha situado en torno a los 160 euros por megavatio hora.

«Son parámetros, si no alarmantes, preocupantes», ha advertido.

El gas entra en escena cuando desaparece el sol

Uno de los factores que más pesa cuando aumenta la demanda durante las horas sin producción solar es el ciclo combinado, que utiliza gas para generar electricidad.

«El gas es lo más caro. El ciclo combinado es lo más caro», ha destacado Casas.

El experto ha vinculado además su evolución con la incertidumbre internacional. La situación geopolítica y cualquier tensión que afecte al suministro energético pueden provocar movimientos rápidos en los mercados, algo que termina condicionando también las decisiones de comercializadoras y productores.

«Ante la más mínima duda, los mercados se disparan», ha explicado.

¿Quién nota más la subida de la luz?

El encarecimiento no afecta de la misma forma a todos los consumidores. Casas ha diferenciado entre quienes tienen contratado un precio fijo y aquellos usuarios que cuentan con tarifas variables o indexadas.

Quien dispone de una tarifa fija mantiene las condiciones contratadas hasta la renovación. Por el contrario, los precios indexados reflejan de una forma más directa las variaciones del mercado energético.

Entre ellos se encuentra el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), la tarifa regulada que también permite acceder al bono social eléctrico.

Casas ha explicado que las personas acogidas al bono social cuentan posteriormente con descuentos que reducen el impacto de la subida. En cambio, otros consumidores que permanecen en la tarifa regulada pueden notar con mayor claridad los periodos de precios elevados.

Precio fijo o tarifa regulada

El consultor energético ha señalado que suele recomendar el precio fijo a consumidores jóvenes o activos que pueden revisar periódicamente sus contratos y buscar mejores condiciones.

Para personas mayores, en cambio, ha defendido en muchos casos la comodidad de permanecer en la tarifa regulada y evitar cambios y renovaciones constantes.

Además, ha pedido no sobredimensionar el ahorro que puede conseguirse cambiando de modalidad. Según sus cálculos, la diferencia anual entre determinadas tarifas puede rondar los 50 euros, dependiendo de las condiciones y de la evolución del mercado.

«Tampoco hay que dramatizar tanto», ha apuntado.

Un IVA reducido para los consumidores

Las asociaciones de consumidores han vuelto a reclamar medidas que reduzcan el impacto de la electricidad sobre las economías familiares, entre ellas un IVA reducido de forma permanente.

Casas se ha mostrado favorable a una rebaja fiscal sobre el consumo eléctrico, especialmente para los hogares. «Los particulares no» recuperan el IVA, ha recordado, a diferencia de lo que sucede con las empresas en determinadas circunstancias.

El experto también ha planteado que las ayudas deben tener especialmente en cuenta a las personas con menos recursos. En este sentido, ha defendido que el bono social eléctrico pueda estar acompañado de una fiscalidad todavía más reducida: «El bono social per se debería llevar ya un IVA simbólico».


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