El notable aumento de las temperaturas trae consigo la aparición de los primeros síntomas alérgicos. En la sección Farmacia de Guardia del programa EgunOn Bizkaia, hemos contado con la experiencia de María José Díaz, directora del Centro de Información del Medicamento del Colegio de Farmacia de Bizkaia, para entender cómo gestionar estas reacciones de nuestro sistema inmune.
¿Qué es realmente la alergia?
La alergia es una reacción de defensa de nuestro sistema inmunitario ante agentes que considera agresivos, como el polen o el polvo que se nota más en estos días. Al detectar estas sustancias, el cuerpo genera una sustancia llamada histamina, la cual es la responsable directa de provocar los estornudos, el moqueo, el picor y el lagrimeo de ojos tan molestos.
El papel de los antihistamínicos
Para paliar estos síntomas, la herramienta principal son los antihistamínicos, que actúan bloqueando la histamina y mejorando el bienestar del paciente. María José Díaz explica que existen diferentes generaciones de estos fármacos. Los de primera generación son los más antiguos y suelen provocar somnolencia, por lo que requieren mucha precaución si se debe conducir o realizar actividades que necesiten atención. Por su parte, los de segunda generación son los más utilizados hoy en día porque generan menos sueño, siendo habitualmente la primera opción de tratamiento.
No todo se soluciona con pastillas
Dependiendo del síntoma predominante, existen diferentes formatos de tratamiento más allá de las pastillas. Por ejemplo, los colirios son muy eficaces cuando predomina el picor o el lagrimeo ocular, ya que pueden contener antihistamínicos o servir para limpiar y arrastrar las partículas de polen. Si lo que predomina es la congestión nasal, se puede recurrir a los lavados o a los descongestivos nasales adecuados, aunque estos últimos deben usarse con cuidado y no de cualquier manera. En cualquier caso, es fundamental consultar siempre al profesional, ya sea en la farmacia o en el médico, para valorar cuál es el más adecuado para cada uno.
Señales de alarma: ¿Cuándo acudir al médico?
Aunque la mayoría de las alergias son banales, existen ciertas señales de alarma que requieren una derivación inmediata al profesional de la medicina. Se debe buscar atención médica ante la falta de aire, pitidos o fatiga al respirar, o cuando los síntomas son tan exagerados que impiden descansar o trabajar. También es motivo de consulta la aparición de fiebre, una secreción nasal persistente que deje de ser acuosa, reacciones cutáneas muy graves o casos específicos en niños pequeños, embarazadas o durante la lactancia.
