La ruptura de Canada con EEUU representa el acta de defunción del actual orden mundial

Mark Carney ha dado un giro en su estrategia geopolítica frente a la deriva de Estados Unidos y la creciente hegemonía de China

Podcast Política

La ruptura de Canadá con EEUU representa el acta de defunción del actual orden mundial

El programa EgunOn Bizkaia ha contado con la intervención de Aritz Obregón, doctor en Derecho Internacional e investigador de la EHU, para desgranar el actual desorden mundial tras el reciente e impactante discurso del primer ministro canadiense, Mark Carney, en el Foro de Davos. Lo que para algunos fue una declaración de intenciones, para Obregón representa un acta de defunción de un sistema que ya no volverá.

El «obituario» de un sistema agotado

Según Obregón, el discurso de Carney no es solo la opinión de un líder político, sino el reconocimiento de que «el orden que hemos conocido está ya finiquitado». Carney, definido como el «póster boy» de la globalización por su pasado en el Banco de Canadá y el Banco de Inglaterra, ha pasado de gestionar el sistema a certificar su muerte. Para el investigador, Carney actúa casi como un cronista de una realidad inevitable: «El discurso de Carney lo que viene es a firmar el obituario de ese orden que ha dado forma a nuestras experiencias en las últimas décadas».

Estados Unidos: de aliado a amenaza estructural

Obregón sostiene que existe ya una «percepción de que Estados Unidos ha dejado de ser un aliado o un tutor benévolo». Este cambio no es una pataleta pasajera del «trumpismo», sino un giro estructural que trasciende siglas políticas. «La concepción de la competición con China no es una cuestión vinculada únicamente al trumpismo; es un consenso bipartidista en Washington», afirma Obregón, advirtiendo que los aliados tradicionales han empezado a ver a EE. UU. «incluso como una amenaza».

La «Trampa de Tucídides» y el riesgo de conflicto

La tensión entre la potencia asentada (EE. UU.) y la emergente (China) sitúa al mundo en un escenario peligroso. Obregón alerta sobre la ceguera de la administración actual en Washington, que cree estar ganando una batalla que los datos contradicen. «Esta creencia de que se está ganando la batalla, lejos de evitar el conflicto, puede acercarlo mucho más», señala en referencia a la «Trampa de Tucídides», donde el miedo de la potencia hegemónica al ascenso de un rival puede precipitar un enfrentamiento armado.

El giro de Canadá hacia Pekín: Hechos, no palabras

Ante las críticas que acusaban a Carney de retórica vacía, Canadá ha respondido con movimientos estratégicos hacia China, rompiendo la alineación histórica con EE. UU. Obregón destaca el levantamiento mutuo de aranceles y la posible apertura de una planta sino-canadiense de vehículos eléctricos. Este movimiento es un desafío directo a la estrategia de Washington, que exige a sus socios «que no se compre a China y que se posicionen contra ella a nivel comercial y militar». Canadá, al contrario, parece optar por una «geometría variable» basada en sus propios intereses.

¿Un nuevo orden mundial?

Carney propone un sistema basado en el desarrollo sostenible, la soberanía y los derechos humanos, pero surge una duda fundamental: «¿Con quién? Estados Unidos no está en ese equipo porque tiene una posición ideológica que rompe con todo eso». La conclusión es clara: el mundo navega hacia una fragmentación donde las potencias medias, como Canadá, intentan sobrevivir a la ruptura de un consenso que durante décadas pareció inamovible.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *