La Sala de Exposiciones de Juntas Generales, situada en el número seis de Hurtado de Amézaga, acoge hasta el 22 de mayo una muestra que reivindica una costumbre medieval que marcó la vida institucional de Bizkaia: el tañido de las bocinas para llamar a reunión de las Juntas. La exposición pone el foco en la evolución de ese sonido ritual y en la pervivencia de un oficio que hoy apenas sostienen tres artesanos: Antonio Alaña, Javier Irabien y Andoni Sainz.
Bilbao recupera el eco de una tradición medieval: las bocinas que llamaban a Juntas vuelven a escena en una exposición que une historia, artesanía y patrimonio vivo.
Un oficio casi único
Andoni Sainz, uno de los protagonistas de la muestra, es el más joven de los tres artesanos. Asegura haber fabricado más de mil bocinas a lo largo de su vida y conserva en su casa un pequeño museo con cerca de 500 piezas. Su trabajo combina tradición, artesanía y personalización: rostros conocidos, frases, homenajes musicales y grabados convierten cada cuerno en una pieza singular.
La exposición reúne alrededor de 30 cuernos bocineros procedentes de su colección personal, algunos de ellos dedicados a figuras como Kepa Junquera o Julen Guerrero, y otros con referencias internacionales. El montaje también refleja cómo estos instrumentos han trascendido su función histórica para convertirse en objeto cultural y artístico.
Cómo nace una bocina
El proceso de elaboración es minucioso y arranca con la selección del cuerno, una tarea que el artesano considera la más difícil. Los ejemplares suelen proceder de ganaderos y granjas, a menudo mediante trueques en los que el cuerno personalizado forma parte del intercambio. Después, el material se cuece durante unos 40 minutos, se extrae el núcleo óseo interior, se desinfecta, se perfora y finalmente se lija y se graba para darle acabado final.
Sainz explica que los cuernos utilizados suelen ser de ganado vacuno, aunque también trabaja con piezas de razas como cachena, barroso o tudanca, e incluso con cuernos de antílope, chivo o carnero. El resultado es un instrumento de viento con una historia muy antigua y una fuerte carga simbólica en la cultura vasca.
De los montes al estadio
La tradición de los montes bocineros se mantiene viva no solo en los museos, sino también en actos públicos y educativos. Sainz y sus colaboradores han llevado las bocinas a San Mamés, al BEC, a residencias de mayores y a colegios para divulgar su historia y acercar a nuevas generaciones una práctica que forma parte del patrimonio vasco.
El calendario refuerza esa recuperación simbólica: además de la exposición en Bilbao, este año la subida a los Montes Bocineros tendrá lugar en el Ganekogorta el 7 de junio. Una cita que enlaza pasado y presente, y que devuelve a la actualidad un sonido que durante siglos convocó a la comunidad.
Si te gusta EgunOn Magazine, suscríbete en nuestros canales de podcast:
Y sigue a Radio Popular en las redes sociales:
- Sigue todas las noticias de Bilbao y Bizkaia en nuestro Facebook
- Conoce la radio desde dentro en nuestro Instagram
- Los titulares y los bacalaos del Athletic al minuto en X
- Revive los mejores bacalaos en YouTube
- Recibe las actualizaciones de nuestra programación y nuestras noticias en nuestro canal de Telegram
